«Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa».
Hechos 16: 31
Hay que hacer obra misionera en el hogar. Los que han recibido a Cristo han de demostrar en él lo que la gracia hizo por ellos. Una divina influencia domina al verdadero. creyente en Cristo, y eso se hace sentir en el hogar, y favorece el perfeccionamiento del carácter de todos los que viven en él
La iglesia necesita toda la fuerza espiritual cultivada que se pueda obtener, para que todos, y especialmente los miembros más jóvenes de la familia del Señor, puedan ser celosamente protegidos. Cuando se vive la verdad en el hogar, aquella se hace sentir a través de la obra desinteresada en favor de los de afuera. El que vive. el cristianismo en el hogar, será una luz brillante y resplandeciente en todas partes.— Mi vida hoy, 5 de agosto, p. 221.
Dios quiere que los niños y los jóvenes se unan al ejército del Señor. Deben ser preparados para resistir a la tentación y pelear la buena batalla de la fe. Dirijamos sus mentes a Jesús tan pronto como puedan comprender nuestras lecciones con palabras sencillas, fáciles de entender. Enseñémosles dominio propio. Enseñémosles a comenzar la obra de vencer cuando son jóvenes, y recibirán la invalorable ayuda que Jesús les puede dar y les dará junto con los esfuerzos de los padres que se unen en oración. Animémoslos con palabras de aliento para las batallas que tienen que librar, para resistir la tentación y salir vencedores por la gracia de Jesucristo.-—A fin de conocerle, 5 de febrero, p. 44.
La armonía del círculo doméstico se quebranta a veces por una palabra apresurada y.el lenguaje violento. ¡Cuánto mejor sería callar!. Una sonrisa de satisfacción y una tranquila palabra de aprobación dicha con espíritu de mansedumbre serían potencia que suaviza, consuela y bendice. Muchos excusan sus palabras precipitadas y temperamentos apasionados diciendo: «Soy sensible, tengo un carácter precipitado». Así nunca se sanarán heridas causadas por las palabras apresuradas y apasionadas. El hombre natural debe morir y el nuevo hombre, en Cristo Jesús, debe tomar posesión del alma. Con su vida pueden mostrar qué pueden hacer el poder y la gracia de Dios para transformar al hombre natural en un hombre espiritual en Cristo Jesús.— Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 342.
LA GRACIA QUE TRANSFORMA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
