Cuestiones de libre albedrío
Las cuestiones sobre el libre albedrío que plantea la historia del endurecimiento del corazón del faraón reciben más atención en el Nuevo Testamento. En la Carta de Pablo a los Romanos, al discutir el aparente fracaso de las promesas de Dios, el apóstol culmina el argumento sobre el conocimiento y el control de Dios sobre las acciones humanas con la historia del faraón. En primer lugar, Pablo recordó al lector cómo Dios le dijo a Rebeca, en relación con los gemelos que estaba esperando, que «“el mayor será siervo del menor”. Lo cual también está de acuerdo con la Escritura que dice: “Amé a Jacob y aborrecí a Esaú”» (Romanos 9: 12-13). Al darse cuenta de que su público romano podía malinterpretar estas afirmaciones sobre la relación de Dios con Jacob y Esaú, de inmediato Pablo añadió: «¿Diremos por eso que Dios es injusto? ¡Claro que no!» (vers. 14). Para apoyar esta conclusión, Pablo citó Éxodo 33: 19: «Tendré misericordia de quien yo quiera, y tendré compasión también de quien yo quiera». Aquí, Pablo destaca que Dios está por encima de todos, atribuyéndole solo a él la prerrogativa de elegir qué hacer con su propia misericordia y compasión.
Como se mencionó anteriormente, Pablo utilizó la historia del faraón para concluir su argumento (Romanos 9: 17-18). Con base en estos versículos, muchos cristianos enseñan que los seres humanos no tienen elección en cuanto a su salvación, que Dios decide a quién mostrará misericordia y a quién endurecerá.
Varios puntos pueden ayudar a aclarar lo que Pablo tenía en mente. En primer lugar, en el pasaje sobre Jacob y Esaú, Pablo cita dos pasajes distintos del Antiguo Testamento. El primero es Génesis 25: 23 y el segundo Malaquías 1: 2-3; el primero y el último libro del Antiguo Testamento, respectivamente. Las afirmaciones de Dios de que el mayor sirva al menor y de amar a uno y odiar al otro estaban separadas por mil años. Pablo lo sabía, pero muchos lectores no. Cuando conocemos la historia del Antiguo Testamento, nos damos cuenta de que la declaración de Dios sobre odiar a Esaú llegó después de siglos de que Esaú y sus descendientes, los edomitas, actuaran como enemigos en lugar de como hermanos de Jacob y sus descendientes, los israelitas.
Cuando tratamos de entender el papel de Dios tal y como lo describe Pablo en Romanos 9, es imperativo recordar que el faraón estaba decidido a rechazar la orden de Dios de liberar a Israel. Dios intervino y endureció el corazón de faraón solo después de que el faraón demostrara que bajo ninguna circunstancia se humillaría y ablandaría su corazón ante Dios, incluso cuando se enfrentaba a la posible destrucción de su nación y su familia.
Entender la historia del Éxodo nos ayuda a comprender lo que Pablo quiere decir en Romanos. Pablo quería dejar claro que nada en las interacciones de Dios con los seres humanos es accidental o ajeno a su conocimiento y plan. Cuando los escritores bíblicos dicen que Dios tiene el control, esto no disminuye el libre albedrío individual para responder a las indicaciones del Eterno.
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
3er trimestre 2025 «EL LIBRO DEL ÉXODO»
Lección # 06 «EL CORAZÓN DEL FARAÓN SE ENDURECE»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
