«Den, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y desbordante. Porque con la misma medida con que ustedes midan, serán medidos».
Lucas 6: 38, RVC
Dios bendice el trabajo de las manos de los seres humanos, para que ellos le devuelvan la porción que le pertenece. Les da el sol y la florecer la vegetación; les da salud y capacidad para adquirir recursos. Toda bendición proviene de su mano bondadosa, y él desea que hombres y mujeres manifiesten su gratitud devolviéndole una porción en diezmos y ofrendas, ofrendas de agradecimiento, de buena voluntad. Han de revelar un interés altruista en el fortalecimiento de su obra en todas partes del mundo.— Profetas y reyes, cap. 59, p. 480.
En la gran obra de amonestar al mundo, los que poseen la verdad en el corazón y han sido santificados por la verdad, cumplirán con la parte que se les ha asignado. Serán fieles en el pago de diezmos y ofrendas. Cada miembro de iglesia está comprometido por el pacto hecho con Dios a negarse todo lo que implique un gasto extravagante de recursos. No permitamos que la falta de economía en nuestra vida de hogar nos incapacite para desempeñar nuestra parte en el fortalecimiento de la obra que ya está establecida y nos impida entrar en nuevos territorios.-
Ruego a mis hermanos y hermanas de todo el mundo que despierten a la responsabilidad que descansa sobre ellos en lo que se refiere al pago fiel del diezmo. Llevemos fielmente la cuenta con nuestro Creador.
El que dio a su Hijo unigénito para que muriera por nosotros, ha hecho un pacto con nosotros. Él nos da sus bendiciones y en cambio requiere que le llevemos nuestros diezmos y ofrendas. l Dios pide que sus instrumentos humanos sean fieles al contrato que él ha hecho con ellos. «Traigan todo el diezmo al teSoro y haya alimento en mi casa» (Mal. 3: 10, RVA15).— Consejos sobre mayordomía cristiana, cap. 14, p. 74. ¡Cuán grande fue el don hecho por Dios al ser humano, y cuán propio de Dios fue hacerlo! Él dio con una liberalidad que jamás podrá ser igualada, a fin de salvar a los rebeldes hijos del hombre.— Ibid., cap. 2, p. 21.
EL PACTO DE LA GRACIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
