«Ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable».
1 Pedro 2: 9, RVC
La obediencia a las leyes de Dios desarrolla en los seres humanos un carácter equilibrado en armonía con todo lo puro, lo santo, y lo incontaminado, donde se revela el evangelio de Cristo. Al aceptar la misericordia de Cristo y el perdón del pecado, el creyente queda en correcta relación con Dios. Su vida, purificada de la vanidad y el egoísmo, se llena del amor del Padre. Su obediencia diaria a la ley del Señor le brinda un carácter que le asegura la vida eterna en el reino de Dios.— Hijos e hijas de Dios, 5 de febrero, p. 44.
Sin embargo, Cristo no nos ha dado la seguridad de que sea asunto fácil lograr la perfección del carácter. Un carácter noble se obtiene mediante esfuerzos individuales, realizados por los méritos y la gracia de Cristo. Dios da los talentos, las facultades mentales; nosotros formamos el carácter. Lo desarrollamos sosteniendo rudas y severas batallas contra el yo. Hemos de librar batalla tras batalla contra las tendencias hereditarias. Tendremos, que criticarnos a nosotros mismos severamente, y no permitir que quede un solo rasgo sin corregir.— Palabras de vida del gran Maestro, cap. 25, p. 270.
La verdad no es verdad para el que no revela, por su elevado carácter espiritual, un poder que está más allá de lo que el mundo puede dar, una influencia que corresponda, en su carácter sagrado y peculiar, a la verdad misma. El que es santificado por la verdad, ejercerá una influencia salvadora y vital sobre todos los que se relacionan con él. Esta es la religión de la Biblia.— Testimonios para los ministros, cap. 14, p. 345.
Necesitamos continuamente una nueva revelación de Cristo, una experiencia diaria que armonice con sus enseñanzas. Altos y santos resultados están a nuestro alcance. El propósito de Dios es que progresemos siempre en conocimiento y virtud. Su ley es eco de su propia voz, que dirige a todos la invitación: «Sube más arriba: Sé santo, cada vez más santo». Cada día podemos avanzar en la perfección del carácter cristiano.— El ministerio de curación, cap. 43, p. 403.
EL PACTO DE LA GRACIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
