Una promesa que vale la pena recordar
Al comienzo de Génesis 12, leemos que Dios le hizo una petición sorprendente a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te voy a mostrar». Al final de Génesis 11, se nos informa que Abram era el hijo de Taré, un hombre que había iniciado un viaje a Canaán y se había establecido con su familia a unos 644 kilómetros (400 millas) de distancia, en un lugar llamado Harán. Algún tiempo después de la muerte de Taré, Dios se le apareció a Abram (a quien más tarde se le llama Abraham) para hacer un pacto con él. Dios prometió que formaría una gran nación con los descendientes de Abraham. El nombre de Abraham sería famoso (ver Gén. 12: 2), y sería una bendición para todo el mundo.
Mira cuál fue la respuesta de Abraham a la solemne promesa de Dios: a los setenta y cinco años, cuando ya se asentaba cómodamente en el lugar de su heredad, Abraham no perdió tiempo y tomó a su esposa Sara, a su familia, a la familia de su sobrino Lot y todas sus posesiones y partió hacia la tierra de Canaán (vers. 4-6). ¡La respuesta de Abraham fue la obediencia inmediata! Cuando llegó a Canaán, Dios le dijo: «Esta tierra se la voy a dar a tu descendencia» (vers. 7). Abraham quedó tan conmovido por el asombroso favor de Dios hacia él, un simple peregrino del desierto, que su siguiente acto fue construir un altar para recordar el lugar donde se había encontrado con Dios. Este altar conmemoraba el lugar donde Dios se le había aparecido (un altar al que luego regresó; ver Gén. 13: 4). Cuando Abraham se fue de allí y acampó cerca de Betel, edificó otro altar. Pensemos por un momento en estos dos altares que Abraham construyó en relativamente rápida sucesión después de que Dios le habló. Estos altares simbolizaban el compromiso de Abraham de seguir a Dios dondequiera que él lo guiara, incluso lejos de sus familiares y amigos. La Biblia incluye un detalle interesante al describir el segundo altar de Abraham: no solo fue construido en el «nombre del Señor», sino que Abraham «invocó el nombre del Señor» (Gén. 12: 8).
Quizás Abraham comenzó a sentir el peso de la importancia de la promesa de Dios mientras viajaba por Canaán. El segundo altar sugiere que Abraham quería una relación cercana con Dios. Quería vivir una vida dedicada a Dios. Quería recordar a Dios, sus promesas y su presencia dondequiera que fuera. Si alguna vez volvía a pasar por allí, quería recordar todo lo que Dios había hecho y estaba haciendo por él. La vida devocional de Abraham crecía cada día mientras viajaba con Dios, un altar de adoración a la vez.
Regresa al texto que escribiste y estudia el pasaje.
- Encierra en un círculo las palabras/frases/ideas que se repiten.
- Subraya las palabras/frases que sean importantes y significativas para ti.
- Dibuja flechas para conectar palabras/frases con otras asociadas o relacionadas.
- ¿A qué parece apuntar lo que copiaste y relacionaste?
Memoriza tu versículo favorito de Génesis 12: 1 al 9. Escríbelo varias veces a fin de que te sea más fácil recordarlo.
¿Por qué crees que Dios hizo este pacto especial con Abraham? ¿Cuál era el objetivo de Dios?
El hecho de que Abraham construyera el altar, ¿qué nos dice acerca de cómo veía la promesa de Dios? Explica tu respuesta.
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
2do trimestre 2025 «DE VUELTA AL ALTAR»
Lección #03 «RECUERDA NO OLVIDAR»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
