miércoles , 24 junio 2026
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Devocional Vespertino 2025

«UN TRONO EN CADA CORAZÓN»

           «Que por la fe Cristo habite en sus corazones».

Efesios 3: 17, RVC

Dios nos ha comprado y quiere tener un trono en cada corazón. Nuestras mentes y nuestros cuerpos deben estar subordinados a él, y los hábitos y apetitos naturales deben someterse a las necesidades superiores del alma. Pero no podemos depender para nada de nosotros mismos en esta obra. No podemos seguir con seguridad nuestra propia orientación. El Espíritu Santo debe renovarnos y santificamos. No debe haber una obra hecha a medias en el servicio de Dios.— Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1088.

Cuando el corazón es limpiado de pecado, Cristo es entronizado en el lugar que una vez ocupaban la complacencia de sí mismo y el amor a las riquezas terrenales. La imagen de Cristo se ve en la expresión del rostro. La obra de santificación prosigue en el alma. Desaparece la justicia propia. Surge el nuevo hombre, quien es creado según Cristo en justicia y verdadera santidad.— Consejos sobre mayordomía cristiana, cap. 5, pp. 29-30.

«Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor» (2 Cor. 3: 18, RVA15). Contemplar a Cristo significa estudiar su vida tal como se presenta en su Palabra. Debemos cavar para encontrar la verdad como si fuera un tesoro escondido. Debemos fijar los ojos en Cristo. Cuando lo recibimos como nuestro Salvador personal, nos da valor para acercarnos al trono de la gracia. Mediante la contemplación nos transformamos, y nos asemejamos moralmente al perfecto en carácter. Al recibir su justicia imputada mediante el poder transformador del Espíritu Santo, llegamos a ser semejantes a él. Albergamos la imagen de Cristo y ella se apodera de todo nuestro ser.— Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1098.

El progreso ascendente del creyente indica que Jesús gobierna el corazón. El corazón por medio del cual difunde su paz y su alegría, y los benditos frutos del amor, se convierte en su templo y en su trono. «Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando» (Juan 15: 14), dice Cristo.— Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 553. Demos a Dios la ofrenda más valiosa que tenemos: nuestro corazón.— Hijos e hijas de Dios, 1° de abril, p. 100.

 

EL TRONO DE GRACIA 

Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García

 

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