Versículo para memorizar:
«La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón» (1 Samuel 16:7, NVI).Mensaje:
El pueblo de Dios piensa que todos somos valiosos e importantes.Referencias:
1 Samuel 16:1-13; Patriarcas y Profetas, Cap. 62, Pp. 625-629.
¿Eres importante para Jesús? ¿Y para tus padres, o tus amigos y vecinos? Dios piensa que todas las personas son importantes. ¡Aun un pequeño pastor de ovejas llamado David!
Cierta mañana, el Señor le habló a Samuel, su profeta:
—Quiero que vayas a Belén —le dijo—. Busca allí la casa de un hombre llamado Isaí. He elegido a uno de los hijos de Isaí para que sea el próximo rey. Lleva contigo aceite de oliva y úngelo.
Samuel llenó una vasija con aceite de oliva, tal como el Señor le había indicado. Cuando llegara a Belén y encontrara al hijo de Isaí que había sido elegido para ser el próximo rey, derramaría algo del aceite sobre él.
Al llegar a Belén, Samuel encontró a Isaí. Era hora de hacer el sacrificio para el Señor, así que invitó a los dirigentes del pueblo y también a los hijos de Isaí.
Isaí llamó a siete de sus hijos para que saludaran al profeta. Samuel los miró y sonrió. El mayor de los hijos de Isaí, Eliab, era alto y de buena apariencia. “Este seguramente es el hombre que el Señor ha elegido para ser el próximo rey”, pensó Samuel para sí.
Pero el Señor le habló a Samuel:
—No mires la altura y buena apariencia de ese hombre —le dijo—. Yo no lo he elegido para ser el rey.
Entonces, el Señor le dijo a Samuel algo muy importante:
—Dios no ve de la misma manera como las personas. La gente mira solamente el exterior de una persona. Sin embargo, el Señor ve su corazón.
Isaí le presentó a otro de sus hijos a Samuel. Samuel lo miró:
—El Señor no ha escogido a este hombre tampoco —dijo.
Isaí presentó su tercer hijo a Samuel. Samuel lo miró y movió la cabeza:
—No —dijo—, el Señor tampoco ha escogido a este.
Cada uno de los siete hijos de Isaí le fueron presentados a Samuel. Samuel se sentía confundido:
—El Señor no ha elegido a ninguno de estos hombres —dijo, y luego preguntó—: ¿Son estos todos los hijos que tienes?
—Bueno —dijo Isaí—, tengo un muchacho más: David, el menor de mis hijos. Lo dejé en el campo cuidando las ovejas.
En aquellos días, los muchachos que pastoreaban ovejas no eran considerados importantes.
—Manda a buscarlo —dijo Samuel—. No nos vamos a sentar hasta que él llegue.
Pronto llegó David. David amaba al Señor, y el Señor lo amaba a él, aun sabiendo que era el hijo menor, un humilde pastor de ovejas.
—Ese es —le dijo el Señor a Samuel—. Úngelo. Él es el que será rey.
Así que Samuel tomó su vasija con aceite de oliva y lo derramó sobre la cabeza de David. Y el Espíritu del Señor bendijo a David y le dio poder para hacer la obra importante que Dios había planeado que hiciera.
¿Era David, el niño pastor de ovejas, importante para Dios?
¡Por supuesto que lo era!
Y tú también eres importante para Dios.
Lección de Escuela Sabática para JARDÍN DE INFANTES
2do. Trimestre 2025
Lección #01 «¡SOLO UN PASTORCILLO DE OVEJAS!»
Colaboradores: Rebeca Blancarte y Adriana Jiménez
