El hecho de que Dios es todopoderoso no significa que pueda hacer lo lógicamente imposible. En consecuencia, Dios no puede obligar a alguien a amarlo libremente. Si hacer algo libremente significa realizarlo sin estar determinado u obligado a hacerlo, entonces, por definición, es imposible forzar a alguien a hacer algo de manera libre o voluntaria. En resumen, Dios no puede forzar a nadie a sentir amor por él, pues lo que obtendría, en caso de hacerlo, ya no sería amor.
Lee Mateo 22: 37; y Deuteronomio 6: 4 y 5. ¿Qué enseñan estos versículos sobre la realidad del libre albedrío?
El mandamiento más importante, amar a Dios, demuestra que él desea que todos lo amen. Sin embargo, no todos aman a Dios. ¿Por qué, entonces, Dios simplemente no hace que todos lo amen? De nuevo, porque el amor, para ser amor, debe brotar libremente del corazón.
Lee Hebreos 6: 17 y 18; y Tito 1: 2. ¿Qué enseñan estos textos acerca de Dios?
Esto significa que, en la medida en que Dios, en la mayoría de los casos, concede a las criaturas la libertad de elegir algo distinto de lo que él prefiere, no depende de él lo que elijan los seres humanos. Si Dios se ha comprometido a conceder a las criaturas el libre albedrío, los seres humanos poseen la capacidad de ejercer su libertad de forma contraria a los deseos ideales de Dios. Trágicamente, muchas personas ejercen su libertad de este modo y, en consecuencia, ocurren muchas cosas que Dios desearía que no sucedieran, pero que no dependen, en sentido estricto, de Dios.
¿Hiciste alguna vez algo a sabiendas de que Dios no quería que lo hicieras? ¿Qué enseña eso acerca de cuán real es el libre albedrío y de sus posibles consecuencias negativas en caso de mal uso?
Lección de Escuela Sabática para Adultos 2024.
1er. Trimestre 2025 «EL AMOR DE DIOS Y SU JUSTICIA»
Lección 8: «LIBRE ALBELDRÌO, AMOR Y PROVIDENCIA DIVINA»
Colaboradores: Esmeralda Bermudes y Karla González
