Fuertes
2 Corintios 10:5 “Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para someterlo a Cristo”.
Fieles
Hay tres lecciones que podemos aprender del texto de hoy:
- Comienza con una decisión. ¿Notas que dije: “comienza con una decisión”? No dije: “comienza con un sentimiento.” Si esperas dejar de sentir celos, para entonces dejar de ser celoso, probablemente nunca lo harás. Jamás las decisiones se deben regir por los sentimientos. ¡Debemos dirigir nuestro corazón!
- Admite que eres celoso. Dios comienza a cambiarte desde el momento en que admites que tienes un problema. Mientras no reconozcas que eres celoso, seguirás destruyendo tu hogar. Así que, por lo que más quieras: ¡No te compares con tu cuñado, prima o persona alguna, diciendo: “Por lo menos no soy tan celoso como ellos!” ¡Concéntrate en ti! Si quieres compararte, compárate con Jesús.
- Proponte seguir el consejo bíblico.
“Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo” (2 Corintios 10:5). Cuando sientas que tu mente comienza a formular pensamientos negativos acerca de tu pareja, toma control sobre ellos. Si es necesario y no hay gente alrededor, ora a Dios en voz alta diciendo: “Señor Jesús, por tu autoridad y en tu nombre, tomo cautivo este pensamiento y lo someto a tu voluntad”. Hazlo todas las veces que sea necesario, hasta que puedas controlar tus pensamientos, no ellos a ti.
Felices
Martin Lutero dijo: “No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero si puedes evitar que hagan nido en ella”. Dialoga con tu pareja acerca de las situaciones en las que te encuentras teniendo una actitud negativa, y cómo el tercer consejo puede ayudarte a vencer ese hábito.
Nuestra oración: Pedimos a Dios que reemplace los celos por la confianza en cualquier área de mi vida que sea necesaria.
Lecturas Devocionales Familiares 2025
« LECCIONES PÁRA LA FAMILIA»
Por: ROGER HERNANDEZ
Colaboradores: Familia Mariscal y Karla González
