«Háganlo todo para la gloria de Dios». 1 Corintios 10: 31
La mejor manera de vivir el cristianismo puede variar según la interpretación y el enfoque de cada individuo. Sin embargo, quiero presentarte a dos personajes bíblicos con misiones divinas contemporáneas y que eran hasta parientes: Jesús de Nazaret y Juan el Bautista.
Lucas presenta un marcado contraste entre ambos personajes: Juan, un hombre rústico que vivía en el desierto, vestía con pieles de camello y tenía hábitos alimenticios peculiares (Mateo 3:4). No hay registros de que Juan saliera del desierto para interactuar con la gente. Podríamos comparar a Juan con aquellos hermanos que destacan por su vestimenta peculiar y que, si dependiera de ellos, todos viviríamos en el «desierto» comiendo plantas y esperando la gran tribulación.
Por otro lado, Jesús se presentaba como una persona común y aceptaba invitaciones a comer tanto con dirigentes religiosos como con recaudadores de impuestos y prostitutas (Lucas 15: 1-2). Enseñaba al aire libre, como Juan, pero también participaba en sinagogas y en el Templo. Podríamos decir que Jesús se asemeja a los cristianos que se mezclan con el mundo, conmemoran eventos importantes, viven en grandes ciudades, visten de manera informal y consumen <<de tod0>> lo que la Biblia permite.
Jesús se integraba a la sociedad y procuraba cambiarla desde adentro. Juan se apartaba de ella y procuraba cambiarla desde afuera. ¿Podría el mismo Dios estar detrás de estilos de vida y métodos tan diferentes? Las Escrituras contestan con un rotundo «sí».
Jesús es el Mesías y Juan fue considerado como el hombre más grande nacido en este planeta (Lucas 7: 28). El quid del asunto es que, como dijo Jesús en Lucas 7:31-35, no importa si «tocamos la flauta o cantamos canciones tristes», la gente nunca estará satisfecha; no «bailarán» a nuestro compás, pero tampoco «llorarán» con nosotros.
Nunca podrás complacer a todos. La gente de la época decía que Juan tenía un demonio y que Jesús era glotón y bebedor (ver Mateo 11: 18-19). Por eso, el mismo Jesús concluyó: «La sabiduría de Dios se demuestra por todos sus resultados». Entonces, ¿cuál es el estilo de vida que Dios aprueba? En el versículo de hoy Pablo contestó esta pregunta sabiamente: el que glorifica a Dios. Después de todo, «cada uno de nosotros tendrá que dar cuenta de sí mismo a Dios» (Romanos 14:12).
Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2025
«HOY ES TENDENCIA»
POR: JORGE L.RODRÍGUEZ
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González
