“Hasta donde dependa de ustedes, hagan cuanto puedan por vivir en paz con todos” (Rom. 12:18).
“Cuando sonríes, el mundo entero sonríe contigo”. Anónimo
Hace más de un siglo, Elena de White escribió: “Cada alma está rodeada de una atmósfera propia, de una atmósfera que puede estar cargada del poder vivificante de la fe, el valor y la esperanza, y endulzada por la fragancia del amor. O puede ser pesada y fría por la bruma del descontento y el egoísmo, o estar envenenada por la infección mortal de un pecado acariciado. Toda persona con la cual nos relacionamos queda, consciente o inconscientemente, afectada por la atmósfera que nos rodea” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 274).
¿Has revisado recientemente tus conceptos sobre las relaciones humanas? Te lo pregunto porque Dios nos pide una revisión del modo en que vivimos; nos exhorta a ser sabias, entendiendo que no solo los demás influyen en nuestro estado de ánimo, sino que nosotras también influimos en ellos, en sus emociones, sus respuestas y su manera de relacionarse. ¿Resulta tu presencia elevadora y positiva, de tal manera que no te avergonzaría ver lo que una neurona espejo ajena podría reflejar sobre ti?
Revisemos nuestra atmósfera en función de la cita de Elena de White arriba mencionada, para asegurarnos de que estamos en sintonía con lo que toda mujer cristiana debe reflejar para no envenenar las neuronas espejo de nadie, sino todo lo contrario: ser medicina para quienes nos rodean. Las palabras clave de esa cita te las he puesto en cursiva; son: fe, valor, esperanza, amor, descontento, egoísmo, pecado. Elige bien.
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Lecturas Devocionales para Damas 2024
“VIRTUOSA” Ante todo, cristiana
Por: Mónica Díaz
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Adriana Jiménez
