martes , 9 junio 2026
Lección de Universitarios 2024

inTerpreta

 

Ante los sacerdotes

Después de que los soldados y los guardias arrestaran a Jesús, lo llevaron ante Anás, que era suegro de Caifás, el sumo sacerdote de ese año (Juan 18: 13). Anás había sido sumo sacerdote anteriormente, pero como ya no ejercía ese cargo, no tenía ninguna posición legal en el proceso. Su función era interrogar a Jesús antes de enviarlo a Caifás. Después de revelar el vínculo que existía entre estos dos hombres, Juan recuerda al lector la declaración de Caifás de que Cristo debía morir por el bien de la nación (vers. 14). Estos procedimientos no oficiales comenzaron con un resultado predeterminado, puesto que los dirigentes ya habían decidido dar muerte a Jesús (11: 47-53). La ironía de las palabras de Caifás es enorme. Caifás, que ocupaba el cargo más alto de autoridad religiosa en la nación, describió involuntariamente la misión de Jesús sin comprenderla ni creer en ella (18: 14).

Cuando llevaron a Jesús al patio, dos de sus discípulos lo seguían de cerca. Al parecer, los de la casa de Anás conocían a Juan, ya fuera por su familia o por su prominencia como discípulo. Juan pidió que se le permitiera la entrada a Pedro, así que ambos pasaron (vers. 15-16). Mientras Jesús respondía a sus acusadores, Pedro se acercó a la fogata, donde estaba la mayoría. La criada que fungía como portera se preguntó si Pedro era discípulo, por lo tanto, lo interrogó directamente. Las palabras de Pedro, «no, no lo soy» (vers. 17), contrastan directamente con la afirmación de Jesús, «Yo soy» (vers. 5, 8). Jesús admitió sin vacilar quién era, sabedor de lo que implicaba esa respuesta; en cambio, Pedro se negó a declarar que era un discípulo. Se colocó entre los sirvientes y los que arrestaron a Jesús, representando así el papel de los que se oponían a Cristo. Pedro se quedó con la multitud igual que Judas (vers. 5, 17-18). Tan solo unas horas antes, Pedro estaba dispuesto a morir con Cristo, pero aquí se unió a sus enemigos a raíz de una simple pregunta. Juan no hizo referencia a las predicciones de Jesús sobre la negación de Pedro, sino que dejó que el lector reflexionara sobre la importancia del momento. Entonces Pedro desaparece de la narración al igual que Judas.

Anás siguió interrogando a Jesús sobre su doctrina y sus discípulos. Jesús afirmó que había presentado todas sus enseñanzas de manera pública y con transparencia. A pesar de ser agredido físicamente, Jesús se negó a modificar su postura (vers. 19-24).

El juicio de Jesús era ilegal según varias leyes judías. Los juicios nunca debían celebrarse en días sagrados; este juicio, sin embargo, se llevó a cabo durante la Pascua (vers. 28). Los juicios solo podían realizarse durante el día; este tuvo lugar durante la noche (Mateo 26: 34). Todo el interrogatorio de Anás, que carecía de autoridad, así como la flagelación de Jesús fueron también claras violaciones de la ley. Además, la comparecencia ante un pequeño grupo de autoridades era ilegal; todo el Sanedrín (el máximo órgano de gobierno de los ancianos judíos), debía estar presente. Las propias palabras del prisionero debían ser insuficientes para una acusación; al menos otros dos testigos debían ser convocados. Y lo que es más importante: al sospechoso debía considerársele inocente. Todas estas garantías para el acusado, estipuladas por la ley judía, se pasaron por alto. En este caso, las autoridades ya habían decidido que Jesús debía morir —incluso ante el llamamiento de Nicodemo para que se hiciera verdadera justicia (7: 51)—; por lo tanto, no tuvieron reparos en celebrar un juicio a todas luces ilegal.

Luego de haber repasado el texto que has copiado y resaltado:

  • ¿Qué enseñanzas especiales crees que refleja?
  • ¿Qué preguntas te surgen?
  • ¿Qué partes te parecieron difíciles?
  • ¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?
  • ¿Cómo respondió Jesús ante la injusticia que padeció?

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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2024.
4to trimestre 2024 «EL EVANGELIO DE JUAN»
Lección 11 «LA HORA HA LLEGADO»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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