<<No todo el que me dice: «Señor, Señor», entrará en el reino de los cielos, sino solo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo».
Mateo 7: 21, NVI
No todos los que dicen trabajar por Cristo son discípulos verdaderos. Entre los que llevan su nombre y se llaman sus obreros, hay quienes no lo representan por su carácter. [..] Hasta la consumación de los siglos habrá cizaña entre el trigo. [..]
En su misericordia y longanimidad, Dios tiene paciencia con el impío, y aun con el de falso corazón. Entre los apóstoles escogidos por el Cristo, estaba Judas el traidor. ¿Deberá ser causa de sorpresa o de desaliento el que haya hoy hipócritas entre los obreros de Cristo? Si Aquel que lee en los corazones pudo soportar al que, como él sabía, iba a entregarlo, ¡con cuánta paciencia debemos nosotros también soportar a los que yerran!
Y no todos, ni aun entre los que parecen ser los que más yerran, son como Judas. El impetuoso Pedro, tan violento y seguro de sí mismo, aparentaba a menudo ser inferior a Judas. El Salvador lo reprendió más veces que al traidor. Pero, ¡qué vida de servicio y sacrificio fue la suya! ¡Cómo atestigua el poder de la gracia de Dios!— El ministerio de curación, cap. 41, pp. 354, 355.
Cristo relacionó consigo a Judas y al impulsivo Pedro, no porque Judas fuera codicioso y Pedro apasionado, sino para que pudieran aprender de él, su gran Maestro, y llegaran a ser como él, abnegados, mansos y humildes de corazón. Él vio en ambos hombres buen material. Judas poseía capacidad financiera, que habría sido valiosa para la iglesia si hubiera recibido en su corazón las lecciones que Cristo daba al reprender todo egoísmo, fraude y avaricia, aun en los asuntos pequeños de la vida.— Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 478.
El mundo no tiene derecho a dudar de la verdad del cristianismo porque en la iglesia haya miembros indignos, ni debieran los cristianos descorazonarse a causa de esos falsos hermanos. ¿Qué ocurrió en la iglesia primitiva? Ananías y Safira se unieron con los discípulos. Simón el mago fue bautizado. [..] Judas Iscariote figuró entre los apóstoles. El Redentor no quiere perder un alma; su trato con Judas fue registrado para mostrar su larga paciencia con la perversa naturaleza humana; y nos ordena que seamos indulgentes como él lo fue.— Palabras de Vida del gran Maestro, cap. 4, p. 52.
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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
