“Jesús dijo también: ‘¿A qué se parece el reino de Dios y con qué puedo compararlo? Es como una semilla de mostaza que un hombre siembra en su campo, y que crece hasta llegar a ser como un árbol’ ” (Luc. 13:18, 19).
“La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces”. Aforismo persa
Cuenta una historia que una mujer, soñando que paseaba por un mercado, se detuvo de pronto en un puesto que nunca antes había visto. Atendiéndolo, estaba un ángel.
—Aquí se vende todo lo que su corazón desee —le respondió el ángel.
—¿Todo lo que mi corazón desee? Pues entonces, por favor —pidió la mujer— véndame amor, paz, sabiduría….
Así funciona el “mercado” de Dios. Su método no es el de los supermercados modernos, que ponen a nuestro alcance una cantidad inmensa de vistosos productos elaborados, y a nosotras solo nos toca elegir los que nos gusten y descartar los que no. Dios no vende productos prefabricados, Dios reparte la buena semilla que, en sí misma, no es muy vistosa; es apenas algo pequeñito, pero encierra un gran potencial: el de producir en nuestra vida todo lo que el corazón de Dios desea.
Lo que hace el Espíritu es extendernos un llamado a la madurez cristiana, que se va adquiriendo progresivamente. A nosotras, lo que nos toca, es pedirle que nos dé paciencia mientras en nuestro interior se libra una batalla contra las obras de la carne.
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Lecturas Devocionales para Damas 2024
“VIRTUOSA” Ante todo, cristiana
Por: Mónica Díaz
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Adriana Jiménez
