lunes , 24 agosto 2026
Lección de Universitarios 2024

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Un año más

«En la parábola, el viñero no pone objeción a la afirmación de que si el árbol permanecía infructífero debía ser cortado; pero conoce y comparte los intereses del dueño en aquel árbol estéril. Nada podía darle mayor placer que verlo crecer y fructificar. Responde al deseo del dueño diciendo: “Déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella y la abone. Si da fruto, bien” (Luc. 13: 8, 9).

»El viñero no rehúsa trabajar por una planta tan poco promisoria. Está listo para darle un mayor cuidado. Hará más favorable su ambiente y le proporcionará la máxima atención. […]

»Jesús no se refrió en la parábola al resultado de la obra del viñero. Su parábola terminó en ese punto. El desenlace dependía de la generación que había oído sus palabras. A los de esa generación se les dio la solemne amonestación: “Si no, la cortarás después” (vers. 9). De ellos dependía que esas palabras irrevocables fueran pronunciadas. El día de la ira estaba cercano. Con las calamidades que ya habían caído sobre Israel, el dueño de la viña los había amonestado misericordiosamente respecto a la destrucción del árbol infructífero.

»La amonestación resuena a través del tiempo hasta esta generación. ¿Eres tú, oh corazón descuidado, un árbol infructífero en la viña del Señor? ¿Se dirán respecto a ti las palabras de condenación? ¿Por cuánto tiempo has recibido sus bendiciones? ¿Por cuánto tiempo ha velado y esperado él una retribución de amor? Plantado en su viña, bajo el cuidado especial del jardinero, ¡qué privilegios son los tuyos! ¡Cuán a menudo ha conmovido tu corazón el tierno mensaje del evangelio! Has tomado el nombre de Cristo; en apariencia eres un miembro de la iglesia, que es su cuerpo y, sin embargo, eres consciente de que no tienes ninguna conexión vital con el gran corazón de amor. La corriente de su vida no fluye a través de ti. Las dulces gracias de su carácter, “los frutos del Espíritu”, no se ven en tu vida. […]

»Comprendes, aunque sea oscuramente, que eres un estorbo en el terreno. Sin embargo, en su gran misericordia, Dios no te ha cortado. No te considera con frialdad. No se aleja con indiferencia, ni te abandona a la destrucción. Al mirarte, clama, como clamó hace tantos siglos con respecto a Israel: “¿Cómo podré abandonarte, Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? […] No ejecutaré el ardor de mi ira ni volveré a destruir a Efraín, porque Dios soy, no hombre” (Ose. 11: 8, 9). El piadoso Salvador dice con respecto a ti: “Déjalo este año hasta que yo excave alrededor de él y lo cultive”».— Elena G. de White, Palabras de vida del gran Maestro, cap. 17, pp. 174-176.

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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2024.
3er trimestre 2024  «RELATOS QUE TRANSFORMAN»
Lección 08 «DAR FRUTO»
Colaboradores: Joaquín Maldonado y Adriana Jiménez

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