miércoles , 22 abril 2026
Matinal De Damas 2024

Tevah

«¿Y quién sabe si para esta hora has llegado?»(Est. 4: 14, RV95).

<<Ante Dios, todos somos igualmente sabios e igualmente insensatos». Einstein

¿Qué tienen en común los dos pasajes de la Biblia que voy a citar a continuación?

  1. «Dijo, pues, Dios a Noé: «He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca y la calafatearás con brea por dentro y por fuera»» (Gén. 6: 13-14, PV95).
  2. «Un hombre de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, la que concibió y dio a luz un hijo. Al ver que era hermoso, lo tuvo escondido durante tres meses. Pero no pudiendo ocultarlo más tiempo, tomó una canasta, la calafateó con asfalto y brea, colocó en ella al niño y la puso entre los juncos» (Éxo. 2: 1-3).

Nuestro lenguaje actual no nos ayuda tanto a ver la conexión entre estos dos textos bíblicos, aunque algo podemos intuir puesto que en ambos se usan las palabras «calafatear>> y «brea». Pero si fuéramos lectores contemporáneos a la época en que se escribió el Exodo, en seguida habríamos conectado mentalmente ambas experiencias y a ambos personajes. ¿Por qué? Porque la palabra que se usa para «arca» en el primer pasaje de Génesis 6 y para «canasta» en el segundo pasaje, Exodo capítulo 2, es la misma en hebreo: tevah. Además, esta palabra apenas se usa dos veces en todo el Antiguo Testamento: 1) en el relato de la liberación de Noé y su familia durante el Diluvio y 2) en el de la liberación de Israel de la opresión egipcia durante el Exodo.

Dos historias diferentes pero a la vez similares de liberación en las que Dios utilizó a dos personas de carne y hueso: un hombre, Noé; y una mujer, Jocabed. Y por si no nos habíamos dado cuenta del parecido entre las dos situaciones, el autor bíblico (que, por cierto, es el mismo en los dos libros) se toma la molestia de darnos un interesante detalle: Jocabed calafateó el «arca» con brea, como había hecho Noé.

¿Qué me dice a mí el hecho de que el autor bíblico comparara ambos acontecimientos? Lo más relevante: que a los ojos de Dios, hombres y mujeres son igual de válidos (igual de «sabios» o igual de «insensatos») para recibir su llamado. Él simplemente elige a quien considera, sin prejuicios por su parte y sin tener en cuenta los prejuicios de nuestra parte. A nosotras lo que nos corresponde es decidir dejar nuestros complejos a un lado y ponernos en sus manos para que nos use de acuerdo a su voluntad. Porque, ¿Quién sabe si para esta hora es que él te está llamando?

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Lecturas Devocionales para Damas 2024
“VIRTUOSA” Ante todo, cristiana
Por: Mónica Díaz
Colaboradores: Ana Hirónymus y Adriana Jiménez

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