Si los mensajeros escogidos del Señor hubiesen de aguardar que todo obstáculo fuese quitado de su camino, muchos no irían en busca de las ovejas dispersas. Satanás presentara muchas objeciones para impedirles que cumplan su deber. Pero ellos han de salir por la fe, confiando en Aquel que los ha llamado a su obra, y el abrirá el camino delante de ellos, hasta donde sea para el bien de ellos y su propia gloria. Jesús, el gran Maestro y Modelo, no tenía donde reclinar la cabeza. Su vida fue una existencia de trabajo, tristeza y sufrimiento; y luego se dio a si mismo por nosotros. Los que, en lugar de Cristo, ruegan a las almas que se reconcilien con Dios, los que esperan reinar con Cristo en la gloria, deben contar con que participaran de sus sufrimientos aquí. «Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segaran. Ira andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas». Salmo 126:5, 6 (Primeros escritos, pp. 63, 64).
Muchas veces nosotros [Santiago y Elena White] nos sentimos desilusionados en nuestras expectativas, pero cuando vemos que el Señor colabora con nuestros esfuerzos, y las almas acuden a Cristo, nos olvidamos del cansancio, las desilusiones y las pruebas que enfrentamos en relación con esta obra, y nos sentimos honrados porque Dios nos permite tener una parte en ella. Tuvimos algunas reuniones de oración muy preciosas con algunas personas que estaban muy desanimadas y casi desesperadas [en un congreso celebrado en Iowa]. Nos regocijamos con ellos cuando la luz resplandeció en las entenebrecidas cámaras del alma. Ciertamente el Señor animo nuestros corazones y nos fortaleció para nuestra gran obra.
Asciendan sus oraciones…. Hasta el cielo nuestro favor, para que Dios traiga al conocimiento de la verdad las almas que están en las tinieblas del error. En cada página de la Palabra de Dios resplandece luz preciosa. Es nuestra consejera. Cuando estudiamos sus páginas con el ferviente deseo de saber cuál es nuestro deber, los ángeles están junto a nosotros para impresionar la mente y fortalecer la imaginación de manera que percibamos las cosas sagradas reveladas en la Palabra de Dios (Cada día con Dios, p. 172).
En Dios debemos confiar. … Dios tiene al mundo en su mano. Tenemos a Dios de nuestro lado. Todo el cielo espera y anhela nuestra colaboración. El Señor es supremo. ¿Por qué temeremos? El Señor es todopoderoso. ¿Por qué temblaremos? En el pasado, Dios ha librado a su pueblo, y el será nuestro ayudador si nos levantamos en su fortaleza y avanzamos con decisión…
Trabajemos como nunca antes. Coloquemos el yo a un lado, y aferrémonos de Cristo por fe. Revelémoslo ante el mundo como el que es hermoso y señalado entre diez mil (A fin de conocerle, p. 344).
