Para Dios, ¿cuál es la mayor ofrenda del adorador? (Sal. 40:6-10; Rom. 12:1, 2).
¿Qué relación hay entre la adoración individual y la comunitaria? ¿Por qué necesitamos ambas? ¿De qué manera cada una fomenta a la otra?
Muchos entienden que la adoración se limita a la oración, el canto de himnos, y el estudio de la Biblia y de publicaciones espirituales. Aunque estas actividades son esenciales para el culto, ¿se limita a ellas? Brinda algunos ejemplos de otras formas de culto.
Elena de White escribió: “No deberíamos considerar que servirlo es un ejercicio penoso que entristece el corazón. Debería ser un placer adorar al Señor y participar en su obra” (El camino a Cristo, p. 104). ¿Cómo puede convertirse en un placer adorar al Señor?
Comentarios Elena G.W
Hijos e hijas de Dios, 19 de febrero, “No tendremos dioses ajenos”, p. 58;
Nuestra elevada vocación, 11 de marzo, “El privilegio de la seguridad”, p. 78.
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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2024.
1er. Trimestre 2024 «EL LIBRO DE SALMOS»
Lección 10: «LECCIONES DEL PASADO»
Colaboradores: Jeser Alejandro Tique y Esther Jiménez

