sábado , 13 junio 2026
Notas de Ellen G. White 2024

DEFENSOR Y LIBERTADOR

Cuando  Jesús  fue despertado para  hacer  frente  a la tempestad,  se hallaba  en  perfecta  paz.  No  había  en  sus  palabras   ni  en su  mirada  el menor  vestigio de temor,  porque  no había  temor  en su corazón … Jesús confiaba  en el poder  del Padre; descansaba en la fe -la fe en el amor  y cuidado  de Dios-,  y el  poder  de aquella  palabra  que calmó  la  tempestad era el  poder de Dios.

Así  como  Jesús  reposaba   por  la  fe  en  el  cuidado  del   Padre,  así también  hemos  de confiar  nosotros  en el  cuidado  de nuestro  Salvador. Si  los discípulos   hubiesen   confiado  en  él,  habrían  sido  guardados en paz.  Su temor  en el  tiempo  de  peligro  reveló  su  incredulidad.  En sus esfuerzos por salvarse  a sí mismos,  se olvidaron de Jesús; y únicamente cuando  desesperando de  lo que  podían  hacer,  se volvieron  a él,  pudo ayudarles.

¡Cuán  a menudo  experimentamos  nosotros   lo  que experimentaron los  discípulos!  Cuando   las  tempestades  de  la  tentación   nos  rodean   y fulguran  los  fieros  rayos  y  las  olas  nos  cubren,   batallamos   solos  con la tempestad,  olvidándonos de que hay Uno que puede ayudarnos. Confiamos en nuestra  propia  fuerza  hasta  que  perdemos  nuestra  esperanza  y estamos  a punto  de perecer.  Entonces  nos acordamos de Jesús, y si  clamamos  a él  para  que  nos salve,  no clamaremos  en  vano …   La fe viva en el Redentor serenará  el mar de la vida y de la manera  que él reconoce  como  la  mejor nos  librará  del  peligro  (El Deseado de todas las gentes, pp.  302, 303).

No os alejéis de los brazos  de nuestro  querido  Salvador  a causa  de vuestras  preocupaciones,  sino descansad  confiados y con fe.  Él os ama; él  os cuida.  Es una bendición  para vosotros,  y os dará  su paz y su gracia.  Os dice:  «Tus  pecados  te son perdonados».  Podéis estar deprimidos a causa  de dolencias corporales,  pero  eso  no es una evidencia  de que el  Señor  no  esté  trabajando cada  día  por  vosotros.  Os  perdonará  con abundancia.  Apropiaos   de las abundantes promesas  de  Dios.  Jesús  es nuestro  amigo  constante  y que  no falla, y él quiere  que  confiéis  en él. Apartad  vuestra  mirada  de vosotros  mismos  y mirad  la perfección  de Cristo. Desviad  la mirada de vosotros  mismos  y mirad  la perfección de Cristo  (That I May Know Him,  p.  285;  parcialmente  en A fin de conocerle,  p.  287).

La vida  en  Cristo  es una vida  de  reposo.  Tal  vez  no  haya  éxtasis de los sentimientos,  pero debe haber una confianza  continua  y apacible. Tu esperanza  no se cifra en ti  mismo,  sino en Cristo.  Tu debilidad  está unida a  su fuerza,  tu ignorancia a su sabiduría, tu fragilidad  a su eterno poder. Así que  no has de mirar a ti  mismo  ni depender  de ti, sino mirar a Cristo.  Piensa  en su amor,  en la  belleza  y perfección  de su carácter. Cristo en su abnegación,  Cristo  en su humillación,  Cristo  en su pureza y santidad,  Cristo  en  su  incomparable  amor:  tal  es el  tema  que  debe contemplar  el  alma.  Amándole,  imitándole,  dependiendo enteramente de Él, es como  serás transformado a su semejanza (El camino a Cristo, pp.  70, 71 ),

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2024.
1er. Trimestre 2024 «EL LIBRO DE SALMOS»
Lección 04: «EL SEÑOR OYE Y SALVA»
Colaboradores: Jeser Alejandro Tique y Esther Jiménez

 

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