martes , 9 junio 2026
Notas de Ellen G. White 2024

OH, RESTÁURANOS OTRA VEZ

Jesús   es   nuestra   única   esperanza.   Podemos  contemplarlo:   Es nuestro   Salvador.   Podemos  confiar  en  su  palabra   y  depender   de  él. Sabe  exactamente qué  clase  de ayuda  necesitamos, y podemos  confiar seguramente en él.  Si  dependemos únicamente de  la  sabiduría   humana  para  conducirnos,  nos  hallaremos   en  el  bando  de  los  perdedores. Pero  podemos  acudir  directamente al  Señor  Jesús,   pues  él  ha  dicho: «Venid   a mí todos  los que  estáis  trabajados y cargados,  y yo os  haré descansar.  Llevad  mi yugo  sobre  vosotros,  y aprended  de mí, que  soy manso  y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas». Tenemos el privilegio  de aprender de [él] (Testimonios para los ministros,  p. 486).

Nuestro   Señor  Jesucristo  vino  a  este  mundo   como  siervo   para suplir   incansablemente   la  necesidad   del   hombre.  «El   mismo   tomó nuestras  enfermedades y  llevó  nuestras  dolencias» (Mateo  8: 17),  para atender a todo menester humano.  Vino para quitar  la carga de enferme• dad,  miseria  y pecado.  Era su misión  ofrecer  a  los hombres  completa restauración;  vino para  darles  salud, paz y perfección  de carácter.

Variadas  eran  las  circunstancias  y necesidades de los  que suplicaban  su ayuda,  y ninguno  de  los  que a él  acudían  quedaba  sin socorro. De él  fluía  un caudal  de  poder  curativo  que  sanaba  de cuerpo,  espíritu y alma  a los  hombres  (El ministerio de curación, p. 11).

Los ángeles  del cielo …  están al lado de todos  aquellos  que prestan servicio a Dios ministrando a sus semejantes.  Y tenéis  la  cooperación de Cristo mismo. Él es el restaurador, y mientras trabajéis  bajo su dirección,  veréis  grandes  resultados …

Cristo  está tratando  de elevar  a todos aquellos que quieran  ser elevados  a un compañerismo consigo,  para que podamos  ser uno con él, como él es uno con el Padre. Nos  permite  Llegar a relacionamos  con el sufrimiento  y la calamidad a fin de sacamos de nuestro egoísmo;  trata de desarrollar  en nosotros los atributos de su carácter: la compasión,  la ternura y el amor. Aceptando esta obra de ministración, nos colocamos en su escuela, a fin de ser hechos idóneos para las cortes de Dios …

«Si guardares  mi ordenanza -declara el Señor-, entre estos que aquí están te daré plaza», Zacarías 3:7. aun entre los ángeles que rodean su trono.  Cooperando  con los  seres celestiales en su obra en la  tierra, nos estamos  preparando  para su compañía  en el cielo.  Los «espíritus administradores,  enviados para servicio a favor de los que serán herederos de salud» (Hebreos  1: 14),  los ángeles del cielo, darán la bienvenida a aquel que  en la tierra vivió no «para  ser servido,  sino para servir» (Matthew 20:28) (Palabras de vida del gran Maestro.  pp.  320, 321 ).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2024.
1er. Trimestre 2024 «EL LIBRO DE SALMOS»
Lección 02: «ENSÉÑANOS A ORAR»
Colaboradores: Jeser Alejandro Tique y Esther Jiménez

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