David, en la belleza y el vigor de su juventud, se preparaba para ocupar una elevada posición entre los mas nobles de la tierra. Empleaba sus talentos, como dones preciosos de Dios, para alabar la gloria del divino Dador. Las oportunidades que tenia de entregarse a la contemplación y la meditación sirvieron para enriquecerle con aquella sabiduría y piedad que hirieron de el el amado de Dios y de los ángeles. Mientras contemplaba las perfecciones de su Creador, se revelaban a su alma concepciones mas claras de Dios. Temas que antes le eran obscuros, se aclaraban para el con luz meridiana, se allanaban las dificultades, se armonizaban las perplejidades, y cada nuevo rayo de luz le arrancaba nuevos arrobamientos e himnos mas dulces de devoción, para gloria de Dios y del Redentor. El amor que le inspiraba, los dolores que le oprimían, los triunfos que le acompañaban, eran temas para su pensamiento activo; y cuando contemplaba el amor de Dios en todas las providencias de su vida, el corazón le latía con adoración y gratitud mas fervientes, su voz resonaba en una melodía mas rica y mas dulce; su arpa era arrebatada con un gozo mas exaltado; y el pastorcillo procedía de fuerza en fuerza, de sabiduría en sabiduría; pues el Espíritu del Señor le acompañaba (Historia de los patriarcas y profetas, p. 695).
Encuentro continuamente mi fortaleza en Dios. Mi dependencia no debe vacilar. Ningún instrumento humano debe interponerse entre mi alma y mi Dios. El Señor es nuestra única esperanza. Confío en el, y el nunca, no nunca, me chasqueara. Hasta aquí me ha ayudado cuando estaba muy desanimada.
Agradeceré al Señor y alabare su santo nombre. Alabare al Señor porque puedo confiar en el en todo tiempo. El es mi salvación, y mi torre de fortaleza a la que puedo correr en busca de seguridad. El comprende mis necesidades y me iluminara para que yo pueda reflejar luz sobre otros. No fracasare ni me desanimare. Espero que tú, mi Padre celestial, me concedas fortaleza y gracia. Alabare al Señor continuamente, y no esperare hasta tener un sentimiento feliz. Entones alabare al Señor, porque el es bueno, y sus misericordias me acompañaran mariana, tarde y noche. Una sensación de felicidad no es evidencia. Su Palabra es mi seguridad {That I May Know Him, p. 266; parcialmente en A. Jin de conocerle, p. 268).
El Señor dio su Palabra justamente en la forma en que quería que viniera. La dio mediante diferentes autores, cada uno con su propia individualidad, aunque trataron el mismo relato. Sus testimonios se reúnen en un Libro y son como los testimonies en una reunión social. No representan las cosas justamente en el mismo estilo. Cada uno tiene su propia experiencia, y esta diversidad amplia y profundiza el conocimiento que es presentado para suplir las necesidades de diversas mentes. Los pensamientos expresados no tienen una uniformidad establecida, como
si hubieran sido vertidos en un molde de hierro, haciendo monótono el oírlos. En una uniformidad tal, habría una perdida dc gracia y de belleza peculiar {Mensajes selectos, t 1, p. 25).
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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2024.
1er. Trimestre 2024 «EL LIBRO DE SALMOS»
Lección 01: «Como leer Salmos»
Colaboradores: Jeser Alejandro Tique y Esther Jiménez
