domingo , 6 septiembre 2026

En las pisadas de Jesús

«“Cuando concedíais la pitanza de pan al pobre hambriento, cuando les dabais esas delgadas ropas para protegerse de la mordiente escarcha, ¿recordasteis que estabais dando al Señor de la gloria? Todos los días de vuestra vida yo estuve cerca de vosotros en la persona de aquellos afligidos, pero no me buscasteis. No trabasteis compañerismo conmigo. No os conozco”.

»Muchos piensan que sería un gran privilegio visitar el escenario de la vida de Cristo en la tierra, andar donde él anduvo, mirar el lago en cuya orilla se deleitaba en enseñar y las colinas y valles en los cuales sus ojos con tanta frecuencia reposaron. Pero no necesitamos ir a Nazaret, Capernaúm y Betania para andar en las pisadas de Jesús. Hallaremos sus huellas al lado del lecho del enfermo, en los tugurios de los pobres, en las atestadas callejuelas de la gran ciudad, y en todo lugar donde haya corazones humanos que necesiten consuelo. Al hacer como Jesús hizo cuando estaba en la tierra, andaremos en sus pisadas.

»Todos pueden hallar algo que hacer. “Porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros”, dijo Jesús, y nadie necesita pensar que no hay lugar donde pueda trabajar para él. Millones y millones de almas humanas a punto de perecer, ligadas en cadenas de ignorancia y pecado, no han oído ni siquiera hablar del amor de Cristo por ellas. Si nuestra condición y la suya fuesen invertidas, ¿qué desearíamos que ellas hiciesen por nosotros? Todo esto, en cuanto está a nuestro alcance hacerlo, tenemos la más solemne obligación de hacerlo por ellas. La regla de vida de Cristo, por la cual cada uno de nosotros habrá de subsistir o caer en el juicio, es: “Todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Mat. 7: 12).

»El Salvador dio su vida preciosa para establecer una iglesia capaz de cuidar de las almas entristecidas y tentadas. Un grupo de creyentes puede ser pobre, sin educación y desconocido; sin embargo, estando en Cristo puede hacer en el hogar, el vecindario y la iglesia, y aun en regiones lejanas, una obra cuyos resultados serán tan abarcantes como la eternidad.

»Debido a que esta obra es descuidada, muchos jóvenes discípulos no pasan nunca más allá del mero alfabeto de la experiencia cristiana. Ayudando a los menesterosos, podrían haber mantenido viva la luz que resplandeció en su corazón cuando Jesús les dijo: “Tus pecados te son perdonados”. La inquieta energía que es con tanta frecuencia una fuente de peligro para los jóvenes podría ser encauzada en conductos por los cuales fluiría en raudales de bendición. Se olvidarían del yo en el trabajo ferviente destinado a hacer bien a otros».— Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, cap. 70, pp. 610-611

www.meditacionesdiarias.com
www.faceboock.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2023.
4to. trimestre 2023 LA HERENCIA ADVENTISTA
Lección 11 «EL EVANGELIO EN ACCIÓN»
Colaboradores: Pr. Brayan R Cedillo & Magda Sanchez

Matinales relacionados

inQuiere

Comparte con tu clase de Escuela Sabática o grupo de estudio bíblico...

imPlícate

Todos los miembros deben trabajar «El mandato que dio el Salvador a...

inVita

Salir de mi zona de confort Las últimas palabras de Jesús en...

inVestiga

¿Qué relación tienen estos versículos con Mateo 28: 19 y 20? Lucas 10:...