“¡Hombre de poca fe!, ¿Por qué dudaste?”. Mateo 14:31
Me gustaría invitarlos a asistir a un remate imaginario conmigo.
He aquí una escena. Satanás ha anunciado a sus ángeles que se jubilará. Para obtener el dinero suficiente para su jubilación, decide rematar las fórmulas de varias conductas pecaminosas.
El remate procede durante toda la mañana y hasta la tarde. Satanás grita: Tengo la fórmula de la avaricia y el orgullo? ¿Cuánto? ¿Cuál es su oferta?”
Cada fórmula se guarda en un jarrón de oro rodeado por una neblina vaporosa. Muy pronto todos los jarrones se han vendido… excepto uno. Los ángeles malos gritan: “¡Debes vender ese también! Daremos nuestros palacios más ricos por ese jarrón”.
—No —replica Satanás—. Esta fórmula es la que uso para los cristianos profesos. No falla. Cuando están bajo este hechizo, no tienen defensa contra el pecado.
—Por lo menos, dinos lo que es—, persisten los ángeles malos.
—Es la duda —responde Satanás. Esta fórmula engaña a los cristianos para que duden del amor de Dios. Es mi arma más poderosa. Nunca venderé esta fórmula, porque si puedo conseguir que los cristianos vivan en un mundo de incertidumbre y de duda, eso los puede llevar a cometer cualquier otro pecado. Cuando no tienen seguridad, son vulnerables.
Satanás repetidamente usó esta fórmula con Jesús en el desierto. Él siempre comenzaba sus desafíos a Jesús diciendo: “Si eres Hijo de Dios…”
“¿Es cierto —le decía—, que tú eres el Hijo de Dios? Mirate, Jesús. Estás pálido, cansado, hambriento. Tu cuerpo macilento y tus ropas raídas e inmundas te condenan. Tú ciertamente no puedes ser el Hijo de Dios”.
La duda fue la estrategia de Satanás entonces, y es la estrategia de Satanás ahora. “Satanás está pronto para quitamos la bendita seguridad que Dios nos da. Desea privar al alma de toda vislumbre de esperanza y de todo rayo de luz; pero no debemos permitírselo» (El camino o Cristo, p. 53).
Diariamente llene su vida con pensamientos acerca del amor de Dios. Piense: Dios me amo, y yo soy su hijo. Él no quiere que yo me pierda. Él nunca me abandonará. Dios me habla directamente a mí cuando dice en Jeremías 31:3: “Con amor eterno te he amado”. Y voy a dar mi vida por ello.
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Lecturas Devocionales Familiares 2023
«SOBRE TIERRA FIRME»
Por: MARK FINLEY
Colaboradores: Familia Mariscal & Paty Solares
