Apocalipsis 14 contiene los textos clave respecto al mensaje del Señor para los últimos días para su pueblo y para el mundo. El eje central es el regreso de Jesús, el cumplimiento de la promesa de que «verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso, y viniendo en las nubes del cielo» (Marcos 14:62).
Jesús usó la expresión «Hijo del hombre» para referirse a sí mismo ochenta y dos veces en los Evangelios. Ese era uno de sus títulos favoritos. Lo utilizó como una expresión tierna para identificarse con nosotros. Es un Salvador que nos entiende, que ha experimentado nuestras tentaciones y ha pasado por nuestras pruebas. Es el «Hijo del hombre» que va a volver para llevarnos a casa. El Jesús que regresará por nosotros es el mismo que vivió entre nosotros. Está calificado para redimirnos porque se hizo uno con nosotros, y como tal, se enfrentó a toda la furia de las tentaciones de Satanás, pero siempre resultó victorioso.
En Mateo 16:27; 24:27, 30; 25:31-32, puedes notar los siguientes elementos: 1) Jesús, el Hijo del hombre, va a venir con la gloria de su Padre y con sus ángeles; 2) separará a las ovejas de los cabritos (juicio); 3) el destino de las naciones y de toda la humanidad se decidirá para la eternidad.
Reflexiona en la expresión «el Hijo del hombre» y lo que nos transmite sobre la humanidad de Cristo; con todo, si bien Jesús se hizo uno de nosotros, a diferencia nuestra, nunca pecó. ¿Qué asombrosa esperanza te ofrece esto en términos de conocer el amor de Dios por nosotros y saber que puede identificarse con tus luchas y darte la victoria sobre ellas?
Juan declara: «Miré, y vi una nube blanca, y sobre la nube estaba sentado alguien que parecía ser un hijo de hombre» (Apocalipsis 14:14). Lucas registra en Hechos 1:9 que cuando Jesús ascendió y mientras los discípulos miraban al cielo, «Jesús fue levantado, y una nube lo envolvió y no lo volvieron a ver». Luego, los ángeles les dijeron a los asombrados discípulos: «Este mismo Jesús que estuvo entre ustedes y que ha sido llevado al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse allá» (Hechos 1:11). Jesús ascendió en una nube de ángeles y regresará en una nube de ángeles. Además, hay una verdad divina implícita en este pasaje que no debemos pasar por alto: este «mismo Jesús», el «Hijo del hombre», el que camino por las calles polvorientas de Nazaret, el que ministró en las calles abarrotadas de Jerusalén, el que curó a los enfermos en las aldeas de Israel y predicó en las laderas cubiertas de hierba de Galilea, vendrá otra vez.
El Hijo del hombre también se menciona a la luz del juicio en Daniel 7. Daniel ve el trono celestial, con miles de millones de ángeles reunidos alrededor de él. El juicio comienza y los libros —los registros celestiales de nuestras vidas— se abren ante el universo. En Daniel 7:13-14, el Hijo del hombre se acerca al Anciano de días, el Padre, y recibe su reino eterno. El juicio revela ante todo el universo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han hecho todo lo posible para salvar a la humanidad. Este juicio vindica no solo a los santos, sino también el carácter de Dios, de las falsas acusaciones de Satanás (ver Job 1-2; Salmo 51:1-4).
Después de repasar el texto que copiaste y resaltaste:
¿Qué te parece lo que marcaste o subrayaste y relacionaste?
¿Qué preguntas te surgen?
¿Qué partes del pasaje te parecen más difíciles?
¿Qué otros principios y conclusiones puedes identificar?
Piensa en el hecho de que tu vida entera estará bajo el escrutinio de Dios. Entonces, ¿Cuál es tu única esperanza? (Ver Romanos 8:1).
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