“Pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas”. Juan 3:20
Johana es una mujer de negocios exitosa, de unos ochenta años de edad. Tiene un excelente trabajo, un hogar bellísimo y una estupenda familia, pero algo la carcome por dentro… Se siente inquieta, insatisfecha y culpable. Las culpas del pasado la atormentan. Desde lo más profundo de su mente, las voces acusadoras gritan, lloran, no le dan respiro… Un embarazo no deseado, que acabó en aborto, todavía la angustia. Las relaciones rotas le causan traumas emocionales constantes. Las fallas morales de su juventud la acompañan permanentemente. A menudo se pregunta si alguna vez tendrá paz…
Nuestro pasaje de hoy declara una verdad maravillosa en lo que respecta al amor extraordinario de Dios: su amor es más grande que nuestros fracasos; su gracia es más grande que nuestro pecado; su misericordia es más grande que nuestros errores; su perdón puede acallar las voces acusadoras que nos gritan por dentro.
Cristo vino a salvar a los pecadores. Sólo los pecadores califican para obtener su gracia. Solo los que han caído necesitan que alguien los ayude a levantarse. Piense en María Magdalena. Fallo muchísimas veces. Su fama provenía, justamente, de la laxitud de su moralidad. Jesús mismo se refirió a “sus muchos pecados” (Luc. 7:47), pero esta mujer adúltera encontró perdón en él. Piense en Pedro. Negó tres veces al Señor. La noche en que prendieron a Jesús, el discípulo que en el día de Pentecostés habría de predicar confiadamente frente a miles de personas, abiertamente maldijo y juró no conocer a su Señor; sin embargo, él también encontró perdón en el Salvador.
La misericordia de Dios no minimiza para nada el pecado, pero maximiza ampliamente la gracia de Dios. Hubo perdón para María Magdalena, para Pedro y para el ladrón en la cruz. Así como hoy para Johanna, para usted y para mí. Las voces acusadoras de la conciencia pueden callar. Dios nos ama demasiado para permitir que nos perdamos, sin antes luchar
para salvarnos. Su amor todavía nos llama. . ¿Nos rendiremos hoy a ese amor?
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«SOBRE TIERRA FIRME »
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Colaboradores: Familia Mariscal & Paty Solares
