No siempre es fácil identificar la amargura que precede a la rebelión. En el caso de Caín, su opinión elevada de sí mismo lo llevó a creer que podía ver cosas que sus padres y Abel eran demasiado inocentes como para comprender. Así, permitió que crecieran sus sentimientos de rebelión contra Dios.
Al distanciarse de Dios, perdió de vista el carácter del Señor. Entonces, ¿habrá comenzado, tal vez, a pensar que los seres humanos eran victimizados, manipulados y oprimidos por un Dios duro, severo y malvado? Quizá pensó que la manera en que Dios había tratado a Adán y a Eva, y a él mismo por extensión, al expulsarlos del Jardín, era algo peor que el fracaso de la pareja. Después de todo, ¿no había sido algo muy pequeño lo que habían hecho mal Adán y Eva? ¿Por qué la tierra había sido maldecida por su causa?
Tal vez Caín creía que cumplir meticulosamente los mandatos de Dios era una señal de servilismo y debilidad. Quizá prefirió mirar lo que él sentía que era el panorama completo y elegir lo que a él le parecía razonable. Después de todo, ¿por qué las personas dotadas de libre albedrío e inteligencia tenían que seguir estrictamente a «Otra» mente? ¿No podían tener autonomía y ser ley para sí mismos? ¿No sería la obediencia estricta una señal de estupidez? ¿No sería fanatismo seguir punto por punto todos los detalles de los requisitos de Dios?
Abel, por otro lado, aunque también estaba afectado por la maldición de Dios, decidió aceptar sus tratos para con la humanidad como justos, y creer en su justicia, su misericordia y en la redención prometida. Decidió humillarse bajo una Mente Superior, bajo la autoridad de una Sabiduría que no siempre las mentes limitadas y caídas pueden entender.
Luego de perder acceso al Jardín del Edén, las condiciones estaban lejos del ideal; pero confiando en la promesa de un futuro mejor tras la redención, Abel aceptó el regalo de Dios del perdón por medio del derramamiento de sangre de un Sustituto, prefigurado por el animal sacrificado. Pudo encontrar amor en la promesa de un Libertador futuro que uniría su destino con el de la humanidad, y que también sería herido por la serpiente, antes de aplastarle la cabeza (Gén. 3: 15).
Al tratar de convencer a Abel de unirse a él en rebelión, Caín se encontró con una reacción amable, humilde, pero firme, de su hermano. Abel exaltó la ley de Dios como buena, deseable y creada para protegerlos; y su misericordia al perdonar la vida a sus padres. También testificó de la justicia y el amor de Dios al proveer una salida para cada transgresor arrepentido, simbolizada por el sacrificio de sangre. Entonces, invitó a Caín a adorar a Dios de la forma prescrita; pero eso hizo que Caín estuviera más decidido aún a seguir su propio camino.
Enfurecido por no contar con la afinidad de Abel en su causa, o por no poder responder a sus argumentos, Caín cedió a la violencia y terminó matando al representante de la fe verdadera. Y lo mismo ocurrirá en el tiempo del fin entre quienes confían en el Señor y quienes son adoradores nominales. La persecución más dura se debe esperar desde dentro del pueblo de Dios.
Lee más en el capítulo 5 de Patriarcas y profetas: «Caín y Abel probados».
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¿Qué hizo que Caín no buscará perdón?
¿Qué pasos debería haber dado Caín para ser perdonado por Dios
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2023.
1er. trimestre 2023 INVERSO
Lección 2 «CAÍN Y ABEL: DADORES EN CONFLICTO»
Colaboradores: Pr. Brayan R Cedillo & Magda Sanchez
