«Por aquellos días, Jesús se fue a un cerro a orar, y pasó toda la noche orando a Dios» (Lucas 6:12).
Anya que haya vivido en la época de Jesús, nunca hubiera imaginado que hoy tenemos relojes con cronómetros y alarmas, o que podemos estar conectados por medio de smartphones. En la antigüedad, un reloj de sol, un reloj de agua o un reloj de arena eran artículos de lujo. Con objetos de este tipo, la gente marcaba la hora. Como no había relojes con la precisión de hoy, las noches se dividían en cuatro momentos: primera vigilia (de las 18 a las 21), segunda vigilia (de las 21 a las 24), tercera vigilia (de las 24 a las 3) y cuarta vigilia (de las 3 a las 6).
El versículo de hoy cuenta que Jesús pasó toda la noche hablando con Dios. Es posible que te preguntes: «¿Cómo lo hizo? ¡Es mucho tiempo! ¿No le daba sueño? ¿No terminaba nunca?». La respuesta es simple: Jesús descubrió que orar es mucho más fácil cuando tenemos al Padre como nuestro mejor y más preciado Amigo. Rodeados de amigos verdaderos, nos sentimos a gusto, compartimos nuestros problemas, abrimos nuestro corazón, ¿no es así?
¿Cuánto tiempo pasa en oración? ¿Solo unos minutos? ¿Son tus oraciones repetitivas y formales? Jesús es nuestro gran ejemplo de oración. Pasaba mucho tiempo orando todos los días.
Trata de empezar diciendo a Dios las cosas que te suceden. Habla con él cuando vayas a la escuela, rindas un examen, cuando surja un problema o cuando estés incluso muy feliz. Descubrirás que comenzarás a formarte una bella amistad y te resultará maravilloso pasar mucho tiempo con Jesús.
DETENTE Y ORA
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Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2023
“QUIERO CONOCERTE”
Por: ANEE LIZIE HIRLE, ARIANE M. OLIVEIRA, SUELI F. OLIVEIRA
Colaboradores: Antonia Hernández & Rebeca Blancarte
