Nadie debe sumergir su mente en la de otro
Dios le permite a cada ser humano que manifieste su individualidad. No quiere que nadie sumerja su mente en la de otro mortal. Los que quieren ser transformados en mente y carácter, no deben mirar a los hombres, sino al Ejemplo divino. Dios envía esta invitación: “Haya, pues, en vosotros este sentir [mentalidad] que hubo también en Cristo Jesús”. Filipenses 2:5. Mediante la conversión y la transformación la humanidad recibe la mentalidad de Cristo. Cada cual debe comparecer delante de Dios con una fe individual, con una experiencia personal, sabiendo por sí mismo que Cristo, la esperanza de gloria, se ha formado en su interior. Si nosotros imitáramos el ejemplo de cualquier hombre, incluso de alguien a quien consideráramos casi perfecto en carácter, sería como si pusiéramos nuestra confianza en un ser humano defectuoso, incapaz de impartir una jota o un tilde de perfección.—The Signs of the Times, 3 de septiembre de 1902.
Para tener mentes vigorosas
Está bien que el hermano y la hermana _______________, y el hermano y la hermana ______________ tengan mentes vigorosas. Cada cual debe conservar su individualidad. Cada cual debe mantener su individualidad y no permitir que se sumerja en la de otro. Ningún ser humano debe ser la sombra de otro. Los siervos de Dios deben trabajar juntos en una unidad que combine una mente con otra.—Carta 44, 1903.
Una medida individual
Nadie puede crecer hasta llegar a la plena estatura de otro hombre. Cada cual debe alcanzar su propia medida individual por sí mismo. Cada cual tiene que crecer bajo la supervisión de Dios.— Manuscrito 116, 1898.
La vida interior no puede ser compartida con otro
Considerada en su aspecto humano, la vida es para todos un sendero desconocido. Es un camino por el cual, en lo que a nuestras más íntimas experiencias se refiere, andamos solos. Nadie puede penetrar plenamente en nuestra vida íntima. Al emprender el niño ese viaje en el cual tarde o temprano deberá escoger su curso y decidir las consecuencias de la vida para la eternidad, ¡cuán ferviente debería ser el esfuerzo hecho para dirigir su fe al Guía y Ayudador infalible.—La Educación, 255 (1903).
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #2
SECCIÓN #10
Capítulo 45: LA INDIVIDUALIDAD
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
