La parábola del hombre rico y Lázaro ( Luc. 16: 19-31) es la única parábola en la que Jesús usa un nombre propio. En ella muestra que el hombre rico (que representaba a los fariseos) no se arrepentiría, aunque alguien llamado Lázaro resucitará de entre los muertos.
Tiempo después, Jesús resucitó a un hombre llamado Lázaro. En lugar de arrepentirse y creer en Jesús, los fariseos buscaron matarlo, ¡y tramaron matar a Lázaro también! (ver Juan 12: 9-11). Hay algunos paralelismos extraños entre ambas lecciones sobre los Lázaros. Muchos judíos creían en Jesús (Juan 11: 45), pero no todos. Varios que habían derramado lágrimas de cocodrilo en la tumba de Lázaro fueron y contaron a los fariseos la que Jesús había hecho, así que los fariseos reunieron al Sanedrín y sentenciaron a muerte a Jesús. Los fariseos rehusaban creer las profecías mesiánicas dadas por Moisés y los profetas (Juan 5:39-40, 45-47), por lo que no creyeron cuando Jesús resucitó de entre los muertos a uno llamado Lázaro.
¿Qué pasó con Lázaro mientras estaba muerto? Jesús les dijo a sus discípulos: ‘Nuestro amigo Lázaro se ha dormido, pero voy a despertarlo» (Juan 11: 11). Cuando los discípulos malinterpretaron lo que Jesús quiso decir, él inmediatamente se lo aclaró: «Lázaro ha muerto» (vers. 14). Jesús no dijo: «¡El alma de nuestro hermano Lázaro está en el seno de Abraham»,¡y no le ordenó a Lázaro que «bajará’› sino que «saliera»! Cuando Lázaro salió de la tumba, no dio ningún informe de lo que había ocurrido mientras estaba muerto, porque no hay memoria en la muerte. ¡Si el alma de Lázaro estaba en el seno de Abraham, ¡habría sido una crueldad por parte de Jesús hacer que regresara de un lugar tan extraordinario! Unas cincuenta veces en las Escrituras se compara la muerte con el sueño (Dan. 12: 2; Luc. 8: 52-S3: Hech. 7: 59-60; 1 Tes. 4: 15-17; 1 Cor. 15: 6, 18, 20, 52).
A muchas personas les aterroriza la perspectiva de la muerte; sin embargo, cuando llegamos a entender que la muerte es como el sueño, deja de ser terrorífica. La muerte es como una avispa sin aguijón (1 Cor. 15:55) y una sombra sin sustancia (Sal. 23: 4). Jesus prometio: «La voluntad de mi Padre es que todos los que miran al Hijo de Dios y creen en el, tengan vida eterna; y yo los resucitaré en el día último» (Juan 6:40).
Luego de haber reparado el texto que has copiado y resaltado, ¿qué enseñanzas esper tales crees que refleja?
- ¿Que preguntas te surgen? ¿Qué partes te parecieron difíciles?
- ¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?
- ¿De qué manera tu teología sobre el estado de los muertos afecta al concepto que tienes sobre el carácter de Dios?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
3er. trimestre 2022 INVERSO
Lección 6 «UN MILAGRO EN BETANIA»
Colaboradores: Israel Esparza y Mayra Cota.
