«Cuando se perdona una falta, el amor florece,
pero mantenerla presente separa a los amigos íntimos».
Proverbios 17:9, NTV
EL SALMISTA dice: «Jehová, ¿quién habitará en tu Tabernáculo?, ¿quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia; el que habla verdad en su corazón; el que no calumnia con su lengua ni hace mal a su prójimo ni admite reproche alguno contra su vecino» (Sal. 15: 1-3). Cuando alguien se acerque a nosotros para contarnos algo sobre nuestro vecino, hemos de rehusar escucharlo. Debemos decirle: «¿Ya hablaste de esto con la persona comprometida?» […]. Digámosle que debe obedecer al mandamiento de la Biblia e ir primero a su hermano, y decirle privadamente su falta, y con amor. Si se obedecieran las instrucciones de Dios, se cerrarían las compuertas del chisme.
Cuando vengan a visitarnos vecinos y amigos, hablémosles del amor maravilloso de Jesús. Regocijémonos por su intercesión en favor del ser humano perdido. Hablémosles a nuestros amigos del amor que tenemos por ellos, porque son la adquisición de la sangre de Cristo. Que Dios no permita que hagamos la senda de otros cansados viajeros más dura al aumentar sus errores y erigirnos en jueces de sus acciones. Que Dios nos ayude para que hablemos palabras de consuelo, de esperanza y valor para alegrar la vida de la persona solitaria, de la que está desanimada y de la que yerra.— The Review and Herald, 28 de agosto de 1888.
Cuando nos sintamos tentados a hablar imprudentemente, mantengámonos alertas. Si alguien se nos acerca con palabras de crítica sobre uno de los hijos de Dios, no lo escuchemos. Si se nos habla con dureza, no contestemos en la misma forma. No pronunciemos una palabra. Cuando estemos bajo provocación, recordemos que «el silencio es elocuencia». El silencio es el reproche más grande que podemos hacerle a un criticón o a una persona que se encuentra airada.— Manuscrito 95, 1906, p. 17.
Debemos tener el propósito de introducir en nuestra vida todas las cosas placenteras que sea posible, y de realizar todos los actos bondadosos posibles en bien de aquellos que nos rodean. Las palabras bondadosas nunca se pierden. Jesús las registra como si se hubieran pronunciado para él. Sembremos las semillas de la bondad, del amor y de la ternura, y florecerán y llevarán fruto.— Manuscrito 33, 1911.
#DevocionalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Ana Hironymus & Miguel Miguel

