lunes , 24 agosto 2026
Lección Menores 2022

HUYENDO DE DIOS

Texto Clave: 1 Reyes 19: 1-18; Profetas y reyes; cap. 13; Creencias fundamentales s 7, 3, 11.

VERSICULO PARA MEMORIZAR

«Nunca te dejaré ni te abandonaré» (Hebreos 13: 5).

MENSAJE

» Dios esta con nosotros en todo momento».

¿Has estado cerca de una carretera muy transitada, o de otro lugar donde había mucho movimiento y ruido? ¿Era fácil que te escuchara otra persona? ¿Cómo tenías que hablar para que te oyeran? Elías descubrió el poder de Dios tanto en los acontecimientos poderosos como en el sonido suave y delicado.

Después de más de tres años de sequía, por fin llovió. Sin embargo, eso no logró impresionar a la reina Jezabel. Los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal habían sido ejecutados y después se comenzó una reforma en Israel. La gente había vuelto a confiar en Jehová, el único Dios verdadero, pero Jezabel rehusó creer en el Dios de Elías. Y además se empecinó en que Elías debía morir.

Un mensajero fue rápidamente desde el palacio hasta la puerta de la ciudad. El cielo estaba cubierto de nubes amenazadoras. Cuando el mensajero encontró a Elías dormido, lo sacudió para despertarlo. Pero Elías no se despertó porque estaba cansadísimo por todo lo que había sucedido aquel día. El mensajero volvió a sacudirlo y lo llamó a gritos. Elías se sentó y se restregó los ojos para sacudirse el sueño. El siervo le dijo:

-Vengo de parte de la reina Jezabel, que te envía este mensaje: «Tú mataste a mis profetas, y ahora yo juro por mis dioses que mañana a esta misma hora tú también estarás muerto». Elías había enfrentado él solo a cientos de personas en el monte Carmelo. Todos lo culpaban por la sequía  y por las aflicciones que el pueblo estaba viviendo. Él se había enfrentado a los profetas de Baal; se había enfrentado al poder del mal, y había llevado al pueblo de vuelta a Dios. Sin embargo, cuando oyó el mensaje de la reina Jezabel, olvidó que Dios lo había cuidado y protegido durante todo aquel tiempo. Olvidó el fuego que había descendido del cielo revelando el poder de Dios. De hecho, olvidó el poder de Dios. La amenaza de Jezabel hizo que Elías corriera para salvar su vida. Pero Dios no había olvidado a su siervo.

Elías se asustó y salió corriendo. Luego, muy cansado y desanimado, se acostó de nuevo en el suelo y se durmió. De pronto sintió que alguien lo tocaba en el hombro y se sobresaltó. Pensó que un soldado de Jezabel lo había encontrado. Pero solo vio una cara bondadosa. Dios había enviado a un ángel para que lo reconfortara.

-Levántate y come -le dijo el ángel señalando un pan y una vasija con agua. Elías comió y bebió, y volvió a dormirse.

El ángel lo despertó por segunda vez y le dijo que comiera. Después, Elías caminó cuarenta días y recorrió más de mil kilómetros. Finalmente se detuvo cuando llegó al monte Horeb, al sur de Palestina. Se ocultó en una cueva, cansado y desanimado. Dios fue a la entrada de la cueva y le dijo:

-¿Qué haces aquí, Elías? Dios lo había enviado a llevar un mensaje al rey Acab. Él lo había alimentado por medio de cuervos en el arroyo de Querit. Le había preservado la vida mediante la viuda de Sarepta. Lo había enviado a enfrentar a los sacerdotes de Baal. Le había dado fuerzas para que corriera delante del carro de Acab. Dios había iniciado una reforma en Israel por medio de Elías. -¿Qué haces aquí, Elías? -El pueblo de Israel ha quebrantado el pacto que había hecho contigo. Derribó tus altares y mató a tus profetas, y únicamente yo he quedado. Y ahora me buscan para matarme -contestó Elías. Elías -le dijo Dios-, párate en la entrada de la cueva.

Repentinamente sopló un viento poderoso que sacudió la montaña e hizo rodar las piedras; pero Dios no estaba en el viento. Luego se produjo un fuerte terremoto que sacudió la tierra; pero Dios no estaba en el terremoto. Después un intenso fuego ardió en la montaña; pero Dios no estaba en el fuego. Finalmente se escuchó un sonido suave y delicado y Elías se cubrió el rostro, porque sabía que Dios estaba en aquel suave sonido. Elías comprendió que Dios no siempre se manifiesta en forma poderosa. A veces lo hace de un modo apacible y delicado. En aquel momento Elías comprendió que debía confiar en el constante cuidado de Dios.

-Creíste que estabas solo; olvidaste que yo estaba contigo -le dijo Dios. Elías no contestó nada. -Debes regresar porque aún no ha terminado tu tarea. Elías agradeció a Dios porque no se había olvidado de él. Le agradeció, además, porque lo había protegido. También le agradeció porque todavía lo usaba para alcanzar a otras personas.

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Lección de Escuela Sabática para INTERMEDIARIOS
4to Trimestre 2022 
Lección 4: « HUYENDO DE DIOS»
Colaboradores: Karla González & Sandra Mojica

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