«En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas
y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes».
1 Pedro 3:8, NVI
EN NUESTRO TRATO con el prójimo, debemos recordar que ellos tienen las mismas pasiones que nosotros, que sienten idénticas debilidades y sufren de iguales tentaciones. Ellos, como nosotros, tienen que luchar con la vida para mantener su integridad. […] La verdadera cortesía cristiana une y perfecciona; la justicia y la cortesía, y la misericordia y el amor forman los sentimientos, dándole al carácter los toques más delicados y los encantos más agraciados. […]
Abraham era todo un caballero. En su vida tenemos el mejor ejemplo del poder de la verdadera cortesía. Consideremos su conducta con Lot. […] ¡Con cuánta cortesía les dio la bienvenida a los viajeros, a los mensajeros de Dios, y los invitó a su tienda y los hospedó! Se inclinó ante los hijos de Het cuando les compró una caverna para sepultar a su amada Sara. […] Bien sabía Abraham lo que el hombre debía darle a su semejante.
Pablo era firme como una roca en sus principios, sin embargo, conservó su cortesía. No era […] indiferente a la gracia y a la cortesía que deben manifestarse en la vida social. El hombre de Dios no absorbió al hombre de la humanidad.
Pero presentamos a uno más grande que Abrahán y Pablo: el Salvador del mundo. Su vida fue una asombrosa ilustración de cortesía divina. Es imposible enumerar los ejemplos de su bondad, cortesía y tierna compasión y amor. ¡Qué rayos de suavidad y hermosura derramó su maravillosa condescendencia sobre toda su vida! Su mirada era bondadosa y su palabra era animadora para todos los que estaban cargados y cansados de trabajo. Estaba listo para ayudar al más desvalido. — Carta 25, 1870, pp. 7-9.
El amor, la cortesía, la amistad, nunca se pierden. Cuando los seres humanos sean transformados de mortales a inmortales, se manifestarán todas las obras de santificada bondad realizadas por ellos. Estas obras se conservarán durante los siglos eternos. Ni una, aunque sea sencilla o pequeña, se perderá. Mediante los méritos de la justicia imputada de Cristo conservan su fragancia. — Carta 21, 1897, PP. 7, 8.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

