«Mejor es el lento para la ira que el poderoso,
y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad».
Proverbios 16: 32, LB LA
¡COMO SE REGOCIJA SATANÁS cuando se le permite hacer que el alma se ponga al rojo vivo de enojo! Una mirada, un gesto, una entonación de la voz, pueden tomarse y utilizarse como una flecha de Satanás, para herir y envenenar el corazón que está abierto para recibirla.
La persona que le da lugar al espíritu de enojo queda tan intoxicada como aquel que ha llevado el vaso a sus labios.
Cristo considera el enojo como el asesinato. […] Las palabras apasionadas tienen sabor de muerte para muerte. El que las pronuncia no está cooperando con Dios para salvar a sus semejantes. En el cielo esta conducta perversa se coloca en la misma lista con el lenguaje soez. Mientras el odio permanezca en el alma no habrá ni una partícula del amor de Dios en ella.— Mente, carácter y personalidad, t. 2, cap. 56, pp. 164, 165.
Cuando sintamos que nos estamos enojando, aferrémonos firmemente a Jesús por fe. No pronunciemos una palabra. El peligro está en pronunciar una sola palabra cuando estamos enojados, porque a eso seguirá una andanada de expresiones coléricas. […] Aquel que da lugar a la locura hablando palabras coléricas, da testimonio falso, porque nunca es justo. Exagera cada defecto que piensa que ve; está demasiado ciego e irrazonable para ser convencido de su locura. Transgrede los mandamientos de Dios y su imaginación se pervierte por la inspiración de Satanás. No sabe lo que hace. Ciego y sordo, permite que Satanás tome el timón y lo conduzca donde le plazca. Entonces, abre la puerta a la avaricia, a la envidia y a conjeturas malignas, y la pobre víctima es arrastrada irremediablemente. […] Pero hay esperanza mientras pasan las horas del tiempo de prueba, mediante la gracia de nuestro Señor Jesucristo. […]
«Esfuércense para que Dios los halle sin mancha y sin defecto, y en paz con él» (2 Pedro 3: 14, NVI). Esta es la norma que cada cristiano debiera esforzarse en alcanzar, no en su habilidad natural, sino a través de la gracia que Jesucristo le ha concedido. Luchemos para dominar todo pecado, y para ser capaces de reprimir toda expresión impaciente e irritante.— Carta 38, 1893.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

