PADRES, DESPERTAD DE VUESTRA SOMNOLENCIA MORTAL —
Debido a la indiferencia de sus padres, muchos hijos son inducidos a sentir que sus padres no se preocupan por sus almas. Esto no debiera ser así sino que los que tienen hijos debieran manejar de tal manera sus asuntos domésticos y sus negocios que nada pueda interferir entre ellos y los hijos para disminuir la influencia de los padres en llevarlos a Cristo. Debéis enseñar a vuestros hijos la lección del amor de Jesús, para que sean puros de corazón, conducta y conversación…
El Señor obraría sobre el corazón de los hijos si los padres tan sólo cooperaran con los agentes divinos, pero él no tratará de hacer lo que os ha sido asignado como vuestra parte de la obra. Padres, debéis despertar de vuestra somnolencia mortal.—The Review and Herald, 25 de octubre de 1892.
NUESTRA GRAN ESPERANZA ES LA RELIGIÓN DEL HOGAR —
Los padres duermen. Sus hijos van a la destrucción delante de sus ojos y el Señor quiere que sus mensajeros presenten delante de la gente, por precepto y ejemplo, la necesidad de la religión del hogar. Instad a vuestras congregaciones en cuanto a este asunto. Impresionad en la conciencia la convicción de estos solemnes deberes, por tan largo tiempo descuidados. Esto quebrantará el espíritu de fariseísmo y resistencia a la verdad más que ninguna otra cosa. La religión en el hogar es nuestra gran esperanza e ilumina la perspectiva de la conversión de toda la familia a la verdad de Dios.—Manuscrito 21, 1894.
EL PODER DE SATANÁS PUEDE SER QUEBRANTADO —
Los padres tienen una responsabilidad más seria de lo que se imaginan. Los hijos tienen una herencia de pecado. El pecado los ha separado de Dios. Jesús dio su vida para unir con Dios los eslabones rotos. Debido a su relación con el primer Adán, los hombres sólo reciben culpabilidad y la sentencia de muerte. Pero Cristo interviene y pasa por el terreno donde cayó Adán, soportando todas las pruebas en lugar del hombre.
El perfecto ejemplo de Cristo y la gracia de Dios le son dados para capacitarlo, para preparar a sus hijos e hijas para ser hijos e hijas de Dios. Enseñándoles, linea sobre línea, mandamiento sobre mandamiento, cómo entregar el corazón y la voluntad a Cristo se quebranta el poder de Satanás.—Carta 68, 1899.
Padres y madres, con plena seguridad de fe suplicad con vuestros hijos e hijas. No escuchen ellos una palabra impaciente de vuestros labios. Si es necesario, presentad a vuestros hijos una confesión sincera por haberles permitido seguir en la senda de la vanidad y del desagrado del Señor, quien no retuvo a su Hijo de un mundo
perdido, para que todos pudieran recibir perdón del pecado. . . .
Padres y madres, que de diferentes maneras habéis condescendido con vuestros hijos para su daño, Dios desea que redimáis el tiempo. Prestad atención mientras se dice hoy.—Carta 66, 1910.
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CONDUCCIÓN DEL NIÑO
SECCIÓN #17 * El Despertar de las Cualidades Espirituales *
Cap. 73: “ LA RESPONSABILIDAD POR LOS INTERESES ETERNOS ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: América Lara & Adriana Jiménez
