«Al Señor le repugnan las pesas falsas, pero le agradan las pesas cabales». Proverbios 11:1, RVC
EL PESO FALSO es un símbolo de todo trato desleal, de todo artificio para ocultar el egoísmo y la injusticia bajo una apariencia de equidad y honradez. Dios no favorecerá en el menor grado estas prácticas. Él repudia toda conducta falsa. Aborrece todo egoísmo y codicia. No tolerará una negociación despiadada, sino que pagará con la misma medida. Dios puede dar prosperidad al obrero que adquiere sus bienes honradamente. Pero su maldición descansa sobre todo lo que se gana mediante prácticas egoístas. Cuando uno se entrega al egoísmo o a la conducta indebida demuestra que no teme al Señor o reverencia su nombre. Los que se relacionan con Dios no solo descartarán toda injusticia, sino que manifestarán su misericordia y bondad hacia todos aquellos con los que se relacionan. El Señor no aprueba la acepción de personas, pero tampoco la conducta de aquellos que no hacen diferencia en favor de los pobres, las viudas y los huérfanos. — Carta 20a, 1893.
Nuestra fe religiosa debe elevaros por encima de todo vil engaño. El trabajo, la fidelidad, una firme adhesión a la justicia y la confianza en Dios asegurarán el éxito. Obremos cauta y honradamente, basándonos en los estrictos principios bíblicos, o no sigamos en nuestros negocios. No se hace un convenio, no se paga una deuda, que no concierna a Dios. Él es el sapientísimo y eterno guarda de la justicia. No podemos excluirlo de ningún asunto que ataña a los derechos de su pueblo. La mano de Dios se proyecta como un escudo sobre todas sus criaturas. Ningún ser humano puede herir nuestros derechos sin dañar esa mano. Nosotros no podemos herir los derechos de nadie sin dañar esa mano. Esa mano sostiene la espada de la justicia. Cuidemos la manera en que tratamos a los demás. […]
La luz que brilla en los negocios de nuestra vida, que manifiesta el poder de la piedad práctica, vale mucho más para aquellos con quienes nos relacionamos que los sermones o las doctrinas. El mundo nos observará y nos criticará con agudeza y severidad en medio de los asuntos temporales. Lo que decimos en la iglesia no tiene ni la mitad de importancia de lo que hacemos en nuestros negocios diarios. — Carta 5, 1879, pp. 4, 5.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

