«Sean aceptables a tus ojos mis palabras y mis pensamientos, oh Señor, refugio y libertador mio».
Salmo 19: 14, DHH
LOS PENSAMIENTOS DEBEN ser puros, las meditaciones del corazón limpias, a fin de que las palabras de la boca sean aceptables al cielo y beneficiosas para los que se relacionan con nosotros. […]
Si se le permite a la mente natural y egoísta seguir sus propios deseos pecaminosos, obrará sin motivos elevados, sin propender a la gloria de Dios, o al beneficio de la humanidad. Los pensamientos serán pecaminosos, única y continuamente pecaminosos. […] El Espíritu de Dios produce una nueva vida en el alma, conduciendo los pensamientos y los deseos a la obediencia de la voluntad de Cristo. […]
Los jóvenes deben comenzar pronto a cultivar hábitos que les permitan pensar correctamente. Hemos de disciplinar la mente para que los pensamientos recorran canales sanos, y no permitamos que se dediquen a cosas malas. […] Mientras Dios trabaja en el corazón por medio del Espíritu Santo, el hombre debe cooperar con él.— Mente, carácter y personalidad, t. 2, cap. 72, pp. 299, 300.
Tenemos que meditar en las Escrituras, para pensar sobria y cándidamente en temas que tienen que ver con nuestra salvación eterna. La misericordia y el amor infinitos de Jesús, el sacrificio hecho en nuestro favor, requieren nuestra más seria y solemne reflexión. Hemos de espaciarnos en el carácter de nuestro amado Redentor e Intercesor. Debemos tratar de comprender el significado del plan de salvación. Es preciso que meditemos en la misión de Aquel que vino para salvar a su pueblo de sus pecados. Al considerar constantemente los temas celestiales, nuestra fe y nuestro amor se fortalecerá.- Ibid., cap. 43, p. 51.
Nuestras oraciones serán más aceptables a Dios porque estarán más mezcladas con fe y amor. Serán más inteligentes y fervorosas. Habrá una confianza más constante en Jesús, y tendremos una experiencia diaria y viva de la voluntad y el poder de Cristo para salvar a todos los que acuden a Dios por medio de él.— Ibid., cap. 81, p. 372.
El alma experimentará hambre y sed de ser hecha semejante a Aquel que adoramos. Cuanto más permanezcan en Cristo nuestros pensamientos, tanto más hablaremos de él a otros, y lo representaremos ante el mundo.— The Review and Herald, 12 de junio de 1888.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Rosalba Barbosa & Martha González.

