Alabad siempre que sea posible—
Alabad a los niños cuando se portan bien, pues una alabanza juiciosa les es tan útil a ellos como lo es para los que son maduros en años y entendimiento. Nunca seáis intratables en el santuario del hogar. Sed bondadosos y tiernos de corazón, mostrando la amabilidad cristiana, agradeciendo y alabando a vuestros hijos por la ayuda que os dan.—Manuscrito 14, 1905.
Sed agradables. Nunca vociferéis ni habléis con ira. Al disciplinar y refrenar a vuestros hijos, sed firmes pero también bondadosos. Animadlos para que cumplan con su deber como miembros de la sociedad familiar. Expresad vuestro aprecio por los esfuerzos que despliegan para refrenar su inclinación a hacer lo malo.—Manuscrito 22, 1904.
Sed justamente lo que queréis que sean vuestros hijos cuando tengan a cargo su propia familia. Hablad como quisierais que ellos hablaran.—Manuscrito 42, 1903.
Vigilad el tono de la voz—
Hablad siempre con una voz tranquila y ferviente en la cual no haya ningún rastro de ira. La ira no es necesaria para conseguir una pronta obediencia.—Carta 69, 1896.
Padres y madres, sois responsables por vuestros hijos. Sed cuidadosos de las influencias bajo las cuales los colocáis. No perdáis vuestra influencia para bien regañándolos o retándolos. Habéis de guiarlos, y no agitar las pasiones de su mente. No importa cuál sea la provocación que sufrís, estad seguros de que el tono de vuestra voz no denota irritación. No permitáis que vean en vosotros una manifestación del espíritu de Satanás. Esto no os ayudará a preparar y educar a vuestros hijos para la vida inmortal futura.—Manuscrito 47, 1908.
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CONDUCCIÓN DEL NIÑO
SECCIÓN #10 * La Disciplina Y Su Amonestación *
Capítulo 45: “ CON AMOR Y FIRMEZA ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: América Lara & Adriana Jiménez
