Tened consideración por la ignorancia pueril— Padres y madres, en el hogar debéis representar el carácter de Dios. Habéis de requerir obediencia no con una tormenta de palabras, sino en una forma bondadosa y amante. Debéis estar tan llenos de compasión que vuestros hijos sean atraídos a vosotros.—Manuscrito 79, 1901.
Sed amables en el hogar. Restringid cada palabra que pudiera despertar una mala reacción. La orden divina es: “Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos”. Recordad que vuestros hijos son jóvenes en años y experiencia. Al dirigirlos y disciplinarlos, sed firmes pero también bondadosos.—The Review and Herald, 21 de abril de 1904.
Los hijos no siempre disciernen lo correcto de lo erróneo, y cuando se equivocan, con frecuencia son tratados ásperamente en vez de ser instruidos bondadosamente.—Manuscrito 12, 1898.
En la Palabra de Dios no se autoriza la severidad paternal ni la opresión, así como tampoco la desobediencia filial. En la vida familiar y en el gobierno de las naciones, la ley de Dios fluye de un corazón de infinito amor.—Carta 8a, 1896.
Simpatía por un niño no promisorio— Los padres necesitan tratar a sus hijos descarriados con la sabiduría de Cristo. . . . Los no promisorios necesitan mayor paciencia y bondad, la más tierna simpatía. Pero muchos padres revelan un espíritu frío y cruel, que nunca inducirá a los descarriados al arrepentimiento. Sea suavizado el corazón de los padres por la gracia de Cristo, y su amor llegará al corazón.—Manuscrito 22, 1890.
La regla del Salvador: “Como quisiereis que los hombres hicieren con vosotros, haced vosotros también de la misma manera con ellos” (Lucas 6:31), debería ser adoptada por todos los que emprenden la educación de los niños y jóvenes. Son ellos los miembros más jóvenes de la familia del Señor, herederos, como nosotros, de la gracia de la vida. Se debería observar sagradamente la regla del Señor en el trato con los más torpes, los más jóvenes, los más desatinados, y hasta para con los extraviados y rebeldes.—La Educación, 284.
Ayudad a los niños para que venzan— Dios tiene una tierna consideración por los niños. Quiere que obtengan victorias cada día. Esforcémonos para ayudar a los niños a fin de que sean vencedores. No sean ofendidos por los mismos miembros de su propia familia. No permitáis que vuestras acciones y palabras sean de una naturaleza tal que vuestros hijos sean provocados a ira. Sin embargo, deben ser fielmente disciplinados, corregidos, cuando yerran.—Manuscrito 47, 1908.
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CONDUCCIÓN DEL NIÑO
SECCIÓN #10 *La Disciplina Y Su Amonestación*
Capítulo 45: “CON AMOR Y FIRMEZA”
Por: Elena G. De White
Colaboradores: América Lara & Adriana Jiménez
