Nunca sacudáis a un niño irritado—
Los padres no han dado a sus hijos la educación correcta. Frecuentemente manifiestan las mismas imperfecciones que se ven en los hijos. Comen indebidamente, y esto atrae su energía nerviosa para el estómago, y no tienen vitalidad para usarla en otras direcciones. No pueden controlar debidamente a sus hijos debido a su propia impaciencia; ni pueden enseñarles lo correcto. Quizá los toman ásperamente y les dan un golpe impaciente. He dicho que zamarrear a un niño hará que le entren dos malos espíritus en vez de sacarle uno. Si un niño está equivocado, zamarrearlo lo empeorará. No lo someterá.—Testimonies for the Church 2:365.
Usad primero la razón y la oración—
Razonad primero con vuestros hijos, señaladles claramente sus faltas, e impresionadlos con el hecho de que no sólo han pecado contra vosotros sino contra Dios. Con vuestro corazón lleno de compasión y dolor por vuestros hijos descarriados, orad con ellos antes de corregirlos. Entonces verán que no los castigáis porque os molestan, o porque queris desfogar vuestro mal genio con ellos, sino por un sentimiento de deber, para su bien, y os amarán y respetarán.—The Signs of the Times, 10 de abril de 1884.
Esa oración puede hacer una impresión tal en su mente, que ellos verán que no sois irrazonables. Y si los niños ven que no sois irrazonables, habreis ganado una gran victoria. Esta es la obra que debe hacerse en el círculo de vuestra familia en estos últimos días.—Manuscrito 73, 1909.
La efectividad de la oración en una crisis disciplinaria—
No los amenacéis con la ira de Dios si cometen una mala acción, sino presentadlos en vuestras oraciones a Cristo.—Manuscrito 27, 1893.
Si sois padres cristianos, antes de ocasionar dolor físico a vuestro hijo, revelareis el amor que tenéis para con vuestros pequeñuelos que yerran. Mientras os postráis delante de Dios con vuestro hijo, presentaréis al Redentor lleno de simpatía sus propias palabras: “Dejad los niños venir, y no se lo estorbeis; porque de los tales es el reino de Dios”. Marcos 10:14. Esta oración traerá a los ángeles a vuestro lado. Vuestro hijo no olvidará estos incidentes, y la bendición de Dios descansará sobre tal instrucción, guiándolo a Cristo. Cuando los niños comprenden que sus padres están procurando ayudarles, pondrán todas sus energías en la debida dirección.— Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 91.
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CONDUCCIÓN DEL NIÑO
SECCIÓN #10 * La Disciplina Y Su Amonestación *
Capítulo 44: “ LA ADMINISTRACIÓN DE LA DISCIPLINA CORRECTIVA ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: América Lara & Adriana Jiménez
