«Pues ustedes murieron, y Dios les tiene reservado el vivir con Cristo». Colosenses 3:3, DHH
JESÚS QUIERE que seamos felices, pero no podemos serlo si seguimos nuestro propio camino, y los impulsos de nuestro corazón. […] Nuestras nociones, nuestras peculiaridades, son enteramente humanas, y no debe dejarse que predominen sobre nosotros. El yo debe ser crucificado, no una vez u otra, sino diariamente; y lo físico, mental y espiritual debe subordinarse a la voluntad de Dios. La gloria de Dios, la perfección del carácter cristiano, debe ser el blanco y el propósito de nuestra vida. Los seguidores de Cristo deben imitarlo en su disposición. […] El lema es como Cristo, no como nuestro padre o nuestra madre, sino como Jesucristo: ocultos en Cristo, vestidos de la justicia de Cristo, imbuidos con el Espíritu de Cristo. Todas las peculiaridades que nos han sido dadas como herencia, o adquiridas por indulgencia, o a través de una educación errónea, deben ser vencidas cabalmente, y resistidas decididamente. El amor a la estima, y el orgullo de la opinión, todo debe ser llevado al sacrificio. […]
Jesús es nuestro ayudador; debemos vencer en él y mediante él. La gracia de Cristo está esperando que la pidamos. […] Él nos dará gracia y fortaleza a medida que la necesitemos y se la pidamos. […] La religión de Cristo atará y restringirá toda pasión no santificada, estimulará hacia la energía, hacia la disciplina propia y el trabajo, aun en las cuestiones hogareñas de la vida diaria, y nos conducirá a aprender economía, tacto, abnegación y a soportar aun las privaciones, sin murmurar. El Espíritu de Cristo en el corazón será revelado en el carácter, en el que desarrollará cualidades nobles y capacidades. «Bástate mi gracia» (2 Cor. 12:9), dice Cristo.— Carta 25, 1882, pp. 6-8.
Dios ha hecho mucho para posibilitarnos la libertad en Cristo, para libertarnos de la esclavitud de los malos hábitos y de las malas inclinaciones. Queridos jóvenes amigos, ¿no se esforzarán por ser libres en Cristo? Señalan a este y a aquel cristiano profeso diciendo: «No tenemos confianza en ellos. Si sus vidas son ejemplos de cristianismo, no queremos nada de ellos». No miren a los que los rodean. Miren, en vez de a ellos, a nuestro ejemplo perfecto, el hombre Cristo Jesús. Contemplándolo seremos cambiados a su imagen.— The Youth’s Instructor, 21 de agosto de 1902, pp. 1.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

