Versículo para hoy: “Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve” Salmo 51:7
FIFÍ ERA UN GATITO HERMOSO con su pelo color gris y de ojos verdes; su dueña era mi vecina Lore. Cada vez que lo veía, estaba lamiendo su cuerpo, sus patitas y terminaba con su cola. Cuando se lamía las patas, enseguida se pasaba una por su rostro, como queriendo asearlo.
Fifí caminaba entre la arena y se detenía más adelante para limpiarse. Para mí, era sorprendente ver a ese gatito lamerse, como queriendo estar siempre impecable. Entonces le pregunté a Lore si bañaba a Fifí con agua y jabón, porque me parecía que estaba sucio. Ella nos explicó que los gatos se lamen porque no pueden sudar, ni jadear; y que también lo hacen para mantener una temperatura adecuada de su cuerpo, y mantienen su pelaje más suavecito.
Conozco a algunos niños que son lo contrario a Fifí. ¡No les gusta bañarse! Sus mamás insisten por mucho tiempo para meterlos a la ducha, y no hacen caso; otros lloran porque no les gusta. ¡Pobres niños! Nos saben que nuestra piel necesita agua y jabón para eliminar bacterias que quedan en ella diariamente.
Jesús también te limpia de todas las cosas malas que haces. A él pedirle en oración que te perdone. Verás cómo te sientes feliz.
Oración: Gracias, Jesús, porque siempre me perdonas cada vez que cometo un error. Limpia mi alma. Amén
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Preescolares 2022
«ANIMALES CURIOSOS Y OTROS RELATOS»
Por: VANESSA MÉNDEZ VILLALOBOS
Colaboradores: Mary Tovar & Sebastian Rondon
