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Conducción del Niño

CÓMO SE FORMA EL CARÁCTER

Parte 1

Se logra mediante el esfuerzo perseverante e incansable— El carácter no se adquiere por casualidad. No queda determinado por un arranque temperamental, por un paso en la dirección equivocada. Es la repetición del acto lo que lo convierte en hábito y moldea el carácter para el bien o para el mal.

Los caracteres rectos pueden formarse únicamente mediante el esfuerzo perseverante e incansable, utilizando para la gloria de Dios cada talento y capacidad que él ha dado. En lugar de hacer esto, muchos se dejan llevar a donde los impulsos o las circunstancias quieren. No se debe esto a que les falte buen material, sino que porque no comprenden que en su juventud Dios quiere que hagan lo mejor posible.—The Youth’s Instructor, 27 de julio de 1899.

Nuestro primer deber con Dios y nuestros semejantes es el desarrollo de nosotros mismos. Cada facultad con la cual nos ha dotado Dios debería cultivarse hasta el grado más alto de perfección, a fin de ser capaces de hacer la mayor cantidad de bien posible. Para purificar y refinar nuestros caracteres, necesitamos la gracia dada por Cristo que nos capacitará para ver y corregir nuestras deficiencias y aprovechar los rasgos excelentes de nuestros caracteres.—Pacific Health Journal, abril de 1890.

Cultivemos las facultades dadas por Dios— En extenso grado, uno es arquitecto de su propio carácter. Cada día la estructura se acerca más a su terminación. La Palabra de Dios nos amonesta a prestar atención a cómo edificamos, a cuidar de que nuestro edificio esté fundado en la roca eterna. Se acerca el momento en que nuestra obra quedará revelada tal cual es. Ahora es el momento en que todos han de cultivar las facultades que Dios les ha dado y formar un carácter que los haga útiles aquí y alcanzar la vida superior más allá.

La fe en Cristo como Salvador personal dará fuerza y solidez al carácter. Los que tienen verdadera fe en Cristo, serán serios, recordando que el ojo de Dios los ve, que el Juez de todos los hombres pesa el valor moral, que los seres celestiales observan qué clase de carácter están desarrollando.—Consejos para los Maestros, Padres y Alumnos, 172.

Es influido por cada acto— Cada acto de la existencia, por muy insignificante que sea, tiene su influencia en la formación del carácter. Un buen carácter es más precioso que las posesiones mundanales; y la obra de su formación es la más noble a la cual puedan dedicarse los hombres.

Los caracteres formados por las circunstancias son variables y discordantes, una masa de sentimientos encontrados. Sus poseedores no tienen un blanco elevado o fin en la vida. No ejercen influencia ennoblecedora sobre el carácter de los demás. Viven sin propósito ni poder.—Joyas de los Testimonios 1:603, 604.

Se perfecciona al seguir la norma de Dios— Dios espera que edifiquemos nuestros caracteres de acuerdo con la norma que él nos ha dado. Debemos colocar ladrillo sobre ladrillo, añadiendo gracia sobre gracia, descubriendo nuestros puntos débiles y corrigiéndolos de acuerdo con la dirección dada. Cuando se advierte una resquebrajadura en las murallas de una mansión, sabemos que hay algo malo en el edificio. En la edificación de nuestro carácter a menudo se ven resquebrajada dura. A menos que remediemos estos defectos, la casa caerá cuando la tempestad de la prueba la azote.—The Youth’s Instructor, 25 de octubre de 1900.

Dios nos da fortaleza, razonamiento y tiempo, a fin de que edifiquemos caracteres que él pueda aprobar. Quiere que cada uno de sus hijos edifique un carácter noble, realizando obras puras y nobles, para que al final pueda presentar una estructura simétrica, un hermoso templo, honrado por el hombre y Dios. En la edificación de nuestro carácter, debemos construir sobre Cristo. El es nuestro seguro fundamento—un fundamento que es inconmovible. La tempestad de la tentación y las pruebas no pueden mover el edificio que está fundado en la Roca Eterna. El que quiera transformarse en un hermoso edificio para el Señor, debe cultivar cada actitud de su ser. Únicamente empleando debidamente los talentos es posible desarrollar armoniosamente el carácter. Así ponemos como fundamento lo que en la Palabra se representa como oro, plata, piedras preciosas: material que resistirá la prueba de los fuegos purificadores de Dios. Cristo es nuestro ejemplo en nuestra edificación del carácter.—The Youth’s Instructor, 16 de mayo de 1901.

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CONDUCCIÓN DEL NIÑO

SECCIÓN #8 * La Tarea Suprema: El Desarrollo del Carácter *

 Capítulo 32: “ CÓMO SE FORMA EL CARÁCTER 
Por: Elena G De White
Colaboradores: América Lara & Adriana Jimenez 

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