Justo después de que Adán y Eva pecaron, Dios les prometió una «simiente», un Hijo que los libraría del enemigo, que recuperaría la herencia que se había perdido y cumpliría el propósito para el cual ellos habían sido creados (Gén. 3:15). Este Hijo los representaría y los redimiría tomando el lugar de en los y, en última instancia, destruyendo a la serpiente.
«Cuando Adán y Eva oyeron por primera vez la promesa, esperaban que se cumpliese pronto. Dieron gozosamente la bienvenida a su primogénito, esperando que fuera el Libertador. Pero el cumplimiento de la promesa tardó» (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, cap. 3, p. 24). La promesa fue confirmada más adelante a Abraham, cuando Dios le prometió que tendría una simiente, un Hijo a través del cual todas las naciones de la tierra serían bendecidas (Gen. 23: 16-18; Gál. 3: 16). Y Dios hizo lo mismo con David: le prometió que su hijo será adoptado por Dios como su propio Hijo y se establecería como gobernante justo sobre todos los reyes de la tierra (3 Sam. 7: 12-14; Sal. 89: 27-29).Sin embargo que ni Adán, ni Eva, ni Abraham, ni David imaginaron, es que ese Hijo redentor sería Dios mismo.
Copia de tu versión preferida de la Biblia Hebreos
Si tienes poco tiempo, puedes copiar Hebreos 1: 1-4.
O si lo prefieres, puedes parafrasear el pasa)e bíblico utilizando tus propias palabras, resumirlo o hacer un bosquejo.
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
1 er. trimestre 2022 INVERSO
Lección 3 « JESÚS EL HIJO PROMETIDO »
Colaboradores: Estrellita Hernandez & Mayra Cota
