Idealmente, las maldiciones del pacto estaban dirigidas a los enemigos de Dios y a los enemigos de su pueblo. De hecho, esto es lo que sucede cuando las personas son fieles a Dios y confían en la salvación que él provee. El castigo final de los enemigos de Dios en el fin del mundo de acuerdo a Apocalipsis se origina de las maldiciones del pacto. En cambio, las bendiciones estaban destinadas a atraer a las personas a Dios. Cuando otros se daban cuenta de lo sano, feliz y próspero que era el pueblo de Dios, también deseaban unirse a Israel y adorar al Señor. Esto sucedió en muchos casos, incluso con egipcios y cananeos que llegaron a formar parte de Israel.
Las maldiciones del pacto tienen que ver con el corazón. Cuando el pueblo toma la decisión de ir en pos de otros dioses, sus corazones se enaltecen y Dios no puede bendecirlos en esa condición de rebeldía, pues las maldiciones son una consecuencia. Deuteronomio 28: 47 afirma claramente: «Por no haber adorado al Señor tu Dios con alegría y sinceridad cuando tantos bienes te había dado», las maldiciones vendrán. El corazón es la clave para seguir a Dios, así como también la fuente de la rebelión contra Dios. La mayoría de las maldiciones no eran fatales, lo que indica que Dios deseaba un cambio de corazón, más que un castigo.
En realidad, las maldiciones eran lo contrario a las bendiciones; no eran castigos caprichosos y fortuitos. Esto destaca que las personas tenían que elegir entre lo uno o lo otro. Además, la mayoría de las maldiciones eran desastres naturales, u otras naciones que Dios permitía que vinieran en contra de su pueblo; no eran tanto castigos directos de Dios. Si bien Dios asume la responsabilidad de la mayoría de las cosas de la Escritura, esto tiene más que ver con él como Creador y Soberano del universo. Dios no es determinista, otorga a cada persona la facultad de elegir. Él desea bendecir a todos, mientras que Satanás desea destruir a todos.
Entonces, cuando Dios retira sus bendiciones, Satanás interviene para traer desastres naturales, así como la intervención de pueblos malvados para destruir al pueblo de Dios. Luego culpa a Dios por ello. Job es un ejemplo de esto, aunque era inocente. Es probable que algunos de los israelitas también fueran inocentes, aunque las maldiciones cayeron sobre la nación entera tras alejarse de Dios en su conjunto. Así como en una guerra hay víctimas inocentes, en el gran conflicto también, pero esto no significa que los pocos verdaderos seguidores de Dios vayan a recibir la segunda muerte. Al final, Dos traerá la venganza y hará que todo sea justo.
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2021.
4to. trimestre 2021 INVERSO
Lección 10 «¡CRISTO EN LAS MALDICIONES DEL PACTO!»
Colaboradores: Israel Esparza & Mayra Cota
