«Luego, estando con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se los dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció. Se decían el uno al otro: “¿No ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros en el camino y nos explicaba las Escrituras?”» (Lucas 24: 30-32).
APLÍCALA A TU VIDA
El Texto clave de esta semana se encuentra en Lucas 24: 30-32. En él, se enfatiza la manera en que la Palabra de Dios otorga claridad a nuestra mente y es como una cálida luz que brilla dentro de nosotros.
¿En qué momentos de tu vida la Palabra de Dios ha iluminado tu mente con claridad y ha dado la calidez del propósito a tu corazón? Piensa en algunas de las revelaciones de las que has sido testigo en la Biblia. Si tuvieras que elegir tres relatos de las Escrituras que mejor aclaran el propósito y el plan de Dios para tu vida, ¿Cuáles serían? Escribe esos relatos y envíalos a un amigo o a alguien que conozcas y que podría estar pasando por un momento difícil. Comparte la experiencia que te llevó a pasar de la confusión a la claridad.
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Lección de Escuela Sabática para Jóvenes.
4to. Trimestre 2021 “EL PODER SUPREMO”
Lección 11: «CORAZONES ARDIENTES»
Colaboradores: Karla González & Uriel Agustin
