«Cristo se hallaba en el punto de transición entre dos sistemas y sus dos grandes fiestas respectivas. Él, el Cordero inmaculado de Dios, estaba por presentarse como ofrenda por el pecado, y así acabaría con el sistema de figuras y ceremonias que durante cuatro mil años había anunciado su muerte. Mientras comía la pascua con sus discípulos, instituyó en su lugar el rito que había de conmemorar su gran sacrificio. La fiesta nacional de los judíos iba a desaparecer para siempre. El servicio que Cristo establecía había de ser observado por sus discípulos en todos los países y a través de todos los siglos» (El Deseado de todas las gentes, p. 608).
APLÍCALA A TU VIDA
La salvación es un don. Podemos aceptarla o rechazarla. Nadie, ni siquiera Dios, puede forzarnos a aceptarla. La humildad es una de las primeras cosas que nos lleva a la salvación. Si el orgullo habita en nuestros corazones, entonces siempre trataremos de ser autosuficientes y tendremos problemas para confiar en el Señor. La humildad también es un don. Sin embargo, podemos tomar decisiones que afectarán la presencia de la humildad en nuestra experiencia. En el espacio que sigue a continuación, escribe tres cosas que podemos hacer para disfrutar de mayor humildad.
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Lección de Escuela Sabática para Jóvenes.
4to. Trimestre 2021 “EL PODER SUPREMO”
Lección 05: «EL FACTOR JUDAS»
Colaboradores: Karla González & Uriel Agustin
