«Los primeros cuatro mandamientos del Decálogo están resumidos en el primer gran precepto: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón”. Los últimos seis están incluidos en el otro: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Estos dos mandamientos son la expresión del principio del amor. No se puede guardar el primero y violar el segundo, ni se puede guardar el segundo mientras se viola el primero. Cuando Dios ocupe en el trono del corazón su lugar legítimo, nuestro prójimo recibirá el lugar que le corresponde. Le amaremos como a nosotros mismos. Únicamente cuando amemos a Dios en forma suprema, será posible amar a nuestro prójimo imparcialmente» (El Deseado de todas las gentes, p. 559).
APLÍCALA A TU VIDA
Amar a otras personas es algo más difícil de lo que parece. Las personas nos decepcionan, se interponen en nuestro camino, hieren nuestros sentimientos, nos malentienden y hablan a nuestras espaldas. Algunos bromean en relación a su trabajo, diciendo: « ¡Si no fuera por los demás, mi trabajo sería perfecto!». A veces, simplemente no podemos entender la actitud de otras personas. ¿Cómo simpatizar con la gente que nos frustra? ¿De qué manera el colocar nuestra relación con Dios en primer lugar puede ayudarnos a simpatizar con los que nos rodean?
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Lección de Escuela Sabática para Jóvenes.
4to. Trimestre 2021 “EL PODER SUPREMO”
Lección 02: « DOS ROSTROS UN CORAZÓN»
Colaboradores: Karla González & Uriel Agustin
