«Luego enviaron a Jesús algunos de los fariseos y de los herodianos para tenderle una trampa con sus mismas palabras. Al llegar le dijeron: “Maestro, sabemos que eres un hombre íntegro. No te dejas influir por nadie porque no te fijas en las apariencias, sino que de verdad enseñas el camino de Dios. ¿Está permitido pagar impuestos al césar o no? ¿Debemos pagar o no?” Pero Jesús, sabiendo que fingían, les replicó: “¿Por qué me tienden trampas? Tráiganme una moneda romana para verla”. Le llevaron la moneda, y él les preguntó: “¿De quién son esta imagen y esta inscripción?” “Del césar”, contestaron. “Denle, pues, al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios”. Y se quedaron admirados de él». «Uno de los maestros de la ley se acercó y los oyó discutiendo. Al ver lo bien que Jesús les había contestado, le preguntó: “De todos los mandamientos, ¿cuál es el más importante?” “El más importante es: ‘Oye, Israel. El Señor nuestro Dios es el único Señor —contestó Jesús—. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas’. El segundo es: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’. No hay otro mandamiento más importante que estos”. “Bien dicho, Maestro —respondió el hombre—. Tienes razón al decir que Dios es uno solo y que no hay otro fuera de él. Amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más importante que todos los holocaustos y sacrificios”. Al ver Jesús que había respondido con inteligencia, le dijo: “No estás lejos del reino de Dios”. Y desde entonces nadie se atrevió a hacerle más preguntas». «Como parte de su enseñanza Jesús decía: “Tengan cuidado de los maestros de la ley. Les gusta pasearse con ropas ostentosas y que los saluden en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes. Se apoderan de los bienes de las viudas y a la vez hacen largas plegarias para impresionar a los demás. Estos recibirán peor castigo”». (Marcos 12: 13-17, 28-34, 38-40)
APLÍCALA A TU VIDA
Es importante mantener la paz, pero hay ocasiones en que lo apropiado es tomar la decisión de expresar y defender lo correcto. ¿Cuál piensas que es tu responsabilidad como cristiano cuando las personas son despreciadas o son discriminadas a causa de sus orígenes étnicos, color de piel, ideas políticas o género? ¿Somos cómplices cuando escuchamos que alguien está siendo maltratado y nos quedamos callados? Jesús defendió a las personas comunes que estaban siendo maltratadas por los líderes religiosos. Él no dejó que lucharan por su cuenta, sino que se expresó a favor de ellos cuando no tenían el poder social de decir algo por sí mismos. ¿A quién podrías defender hoy?
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Lección de Escuela Sabática para Jóvenes.
4to. Trimestre 2021 “EL PODER SUPREMO”
Lección 02: « DOS ROSTROS UN CORAZÓN»
Colaboradores: Karla González & Uriel Agustin
