«Cuando Jeroboam estaba quemando incienso sobre el altar, llego a Betel un profeta de Judá mandado por el Señor». 1 Rey. 13:1
EI pueblo de lsrael se reunió en Betel ante su nuevo rey, mientras este se preparaba para anunciar el plan que, según él, afianzaría su compromiso con el reino. «Israelitas —gritó Jeroboam con los brazos en alto para reforzar sus palabras—, ustedes ya han ido bastante a Jerusalén a adorar. ¡Aquí tienen a sus dioses, que los sacaron de la tierra de Egipto!».
Los murmullos se entendieron entre la multitud cuando Jeroboam presentó un becerro de oro y se preparó para ofrecer incienso sobre su altar. Pronto, los murmullos se convirtieron en euforia y gritos de exaltación. Eso iba en contra de sus principios y de todo lo que su religión había defendido hasta entonces, pero si eso significaba que no tendrían que viajar tan lejos para hacer sacrificios, estaban dispuestos a hacerlo.
Entonces un profeta de Judá salió de entre la multitud.
Dirigiéndose directamente al rey, el profeta comenzó a anunciar su destino sobre el mismo altar. «Oh altar, altar —exclamó—. Algún día un rey llamado Josías, un descendiente de David, no sacrificará animales sino humanos sobre ti, él quemará los huesos de los falsos sacerdotes sobre ti. ¡Este altar será destruido con fuego y reducido a cenizas!».
«¡Atrápenlo!», ordenó Jeroboam, extendiendo la mano para señalar al profeta, pero en este preciso instante Su mano se secó. Jeroboam entró en pánico.
«Por favor, te lo ruego —le pidió al profeta—, ¡ora a Dios para que restaure mi mano!». Y así se hizo. En señal de agradecimiento, el intrigante Jeroboam in- vitó al profeta a cenar con él esa noche, pero este se negó, porque eso podría indicar que aceptaba su proceder ilegítimo. «Puedes ofrecerme la mitad de tu reino —dijo el profeta—, y aún ese ofrecimiento lo rechazarla, porque Dios me ordenó que no comiera ni bebiera, ni regresará por el camino por el que vine». Pero cuando el profeta regresaba a casa, un hombre que escuchó que había rechazado a Jeroboam decidió engañarlo. Convenció al profeta de que un ángel le había pedido que lo alimentara en su casa. Mientras comían, Dios repentinamente envió un mensaje: la muerte esperaba al profeta por haber desobedecido las órdenes que Dios te había dado. Mientras el profeta regresaba a su casa, un león le salió al paso y lo mató, pero dejó vivo a su burro y se echó junto a los dos.
Continuará…
#MatinalDeAdolescentes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2021
“NO SE TRATA DE MÍ, SE TRATA DE TI”
Por: Tompaul Wheeler
Colaboradores: Gisela Barbosa & Antonia
