viernes , 28 agosto 2026
Notas de Ellen G. White 2021

CELEBRAR LA LIBERTAD

Por la creación, todos los hombres pertenecen a una sola familia; y todos constituyen una por la redención. Cristo vino para derribar el muro de separación, para abrir todos los departamentos de los atrios del templo, a fin de que toda alma tuviese libre acceso a Dios. Su amor es tan amplio, tan profundo y completo, que lo compenetra todo. Arrebata de la influencia satánica a aquellos que fueron engañados por sus seducciones, y los coloca al alcance del trono de Dios, al que rodea el arco iris de la promesa. En Cristo no hay judío ni griego, ni esclavo ni hombre libre (Profetas y reyes, p. 274).

Ninguna otra institución confiada a los judíos propendía tan plenamente como el sábado a distinguirlos de las naciones que los rodeaban. Dios se propuso que su observancia los designase como adoradores suyos. Había de ser una señal de su separación de la idolatría, y de su relación con el verdadero Dios… Cuando fue dado a Israel el mandato: “Acordarte has del día del reposo, para santificarlo”. el Señor también les dijo: “Habéis de serme varones santos”. Éxodo 20:8; 22:31. Únicamente en esa forma podía el sábado distinguir a los israelitas como adoradores de Dios (El Deseado de todas las gentes, p. 250).

Después de la guerra que hubo en las cortes celestiales, Satanás y sus seguidores fueron expulsados. Como seres humanos, estamos sujetos a las tretas y tentaciones habilidosas de este cruel enemigo caído. Y a menos que seamos protegidos por el poder de Cristo, ciertamente seremos extraviados por los sofismas satánicos que inundan el mundo. Nuestra seguridad está en apoyamos no en el poder humano, en el brazo de carne, sino en el brazo divino. Los que son partícipes de la naturaleza divina no serán engañados por Satanás.

Cada uno será probado… Somos propiedad de Dios. En Jesucristo hemos de contemplar un modelo de lo que debiéramos ser. Cada alma debiera disciplinarse en la contemplación, no de sus prójimos, sino de Cristo. Él es el Autor y Consumador de nuestra fe (Alza tus ojos, p. 147).

Ser santificado es participar de la naturaleza divina, captando el espíritu y la mente de Cristo, aprendiendo siempre en la escuela de Cristo… Es imposible para cualquiera de nosotros producir este cambio por nosotros mismos. Es el Espíritu Santo, el Consolador, que Jesús dijo que enviaría al mundo, quien cambia nuestro carácter a la semejanza de Cristo; y cuando esto se ha realizado, reflejamos como en un espejo la gloria del Señor. Esto es, el carácter de quien mira así a Cristo es tan parecido al de él, que quien lo mira ve el carácter de Cristo como en un espejo. Aunque no lo notemos, cada día nuestros caminos y nuestra voluntad se transforman en los caminos y la voluntad de Cristo, en la hermosura de su carácter (Reflejemos a Jesús, p. 12).

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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2021.
3rd Trimestre 2021 DESCANSO EN CRISTO«
Lección 10: «“EL DESCANSO SABÁTICO”»
Colaboradores: Misael Morillo & Meri Aviña

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